¿Cómo es su maleta?

¿Cómo es su maleta?

Un equipaje no sólo puede hablar sobre el destino y tiempo de estadía escogidos por su dueño, sino además dar pistas sobre su personalidad.

Cualquiera que pase un rato en un aeropuerto o terminal de transportes podrá darse cuenta de que en materia de maletas y viajeros hay de todo: desde la nena que viaja con una valija enorme repleta de ropa, zapatos y accesorios además de un nécessaire gigante lleno de maquillaje (para unos pocos días), hasta quien sólo lleva una mochila desteñida donde embute todo como quepa. Un equipaje no sólo puede hablar sobre el destino y tiempo de estadía escogidos por su dueño, sino además dar pistas sobre su personalidad. Aquí algunos tipos de maletas y lo que nos dicen de quien las empacó.

Maleta fashion: Está a la última moda en diseño, y seguramente es de marca. Normalmente pertenece a una mujer (aunque también puede tratarse de un diseñador de modas, un modelo o un actor famoso). Mira con algo de desprecio a las demás maletas, y en su interior lleva todo un ajuar que seguramente hará lucir a su dueña o dueño muy in. Su tamaño puede ser un poco mayor al esperado, lo cual no incomoda a su propietario, pues seguramente no será quien la cargue, para eso están los maleteros del aeropuerto, el marido o novio si aplica, o en últimas el manager.

Maleta de man: Pequeña, simplona, con “lo básico”. Seguramente se trata de un morral donde va el cepillo de dientes, la crema dental, el desodorante, cinco calzoncillos y tres camisetas…para un mes. Su dueño no usará otro pantalón distinto al que lleva puesto al salir de viaje durante toda su travesía. Al final del viaje la maleta seguramente olerá a mico y no la querrán abrir ni los de seguridad del aeropuerto. El nivel de pestilencia es inversamente proporcional a la edad (física y mental) de su dueño.

Maleta de niño: En opinión de su dueño, puede faltar TODO, menos el osito o la almohadita favorita para dormir. Los juguetes, los colores y los marcadores son lo primero que entra, y probablemente lo único que la llene hasta que llegue la mamá del propietario a sacarlos para meter cosas tan prescindibles como ropa, zapatos, pañales y teteros según la edad del chino.

Maleta de vieja: Seguro es más grande que la del man. Sabemos que adentro lleva no sólo lo que necesita su dueña, sino lo que el man que la acompaña no empacó (porque “¿Para qué te encartás con eso?”) y después anda pidiendo (“Amor ¿tienes un cortaúñas?”). A lo mejor huela a chivo al final del viaje, pero en todo caso apestará menos que la del man.

Valija diplomática: Ultra discreta, seguro lleva secretos de Estado con destinatario previamente designado. Si su propietario se torció, puede llevar “cositas” ilegales aprovechando que no la revisan en los aeropuertos.

Maleta delatora: Pasa sudando y temblando por los rayos X, confiando en que el camuflaje funcione. Es a la que más “le echan los perros” debido a su alto contenido de sustancias ilegales que, una vez descubierto, deja a su dueño en la inmunda.

Tula todera: Enorme, normalmente hecha en lona bastante gastada y descolorida. Puede llevar cualquier cosa, y su dueño puede tener la seguridad de que lo que necesite estará justo en el fondo, bajo kilos de cosas que apretujó apresuradamente en su afán porque lo iba a dejar el bus o el avión.

Maleta abandonada: La que dejan botada en la terminal, la que está descuidada en una silla de la sala de espera. La que se queda de última en la banda de equipajes del aeropuerto, dando vueltas sola mientras a su alrededor varias personas se preguntan que pasó con sus maletas. Abandonada, bien sea porque su dueño se distrajo, o porque iba en un vuelo distinto a aquél en el que fue embalada, está a merced de los amigos de lo ajeno.

Y usted ¿qué maleta lleva?

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