Una boca cocida a puños

Una boca cocida a puños

Ilustración por: Paola Guzmán - PURO AMOR

Mi carita de niña buena, se la ha ido comiendo el viento con el tiempo. Cada noche espero tu regreso, pero esta vez, temerosa de un nuevo encuentro. Los niños vienen y van por todo el departamento. Ya llegó la noche y estoy muy cansada, no sabes cuánto lo estoy. Por otro lado, mi corazón de madre, de esposa y de mujer, dice que ya no vale la pena aguardar a tu llegada, aunque, no importa cómo llegues o a qué hora lo hagas, a pesar de todo esperaré pues me preocupas. Mientras tanto, evoco los momentos de nuestra ya efímera felicidad. De verdad, era placentero escuchar tu voz, sentir tus caricias y tu presencia junto a la mía.

A veces no te entiendo, es que no te puedo entender, dices que me amas… sin embargo, lo estoy pensando… y es que… ¡No se daña a quien se quiere! ¡No! Mi boca está cosida con tus puños, traté de ocultarlo con el maquillaje, pero se me hizo imposible. Las excusas de los golpes son estúpidas y los niños ya ni las creen. Estoy pensado y no veo el porqué de tus improperios. Busco a qué atribuirle tu odio insensato hacia mí… ¿Qué fue lo que te hice, o mejor, qué fue lo que no te hice? Dices que no lo volverás a hacer… El alcance de tus promesas es muy corto ya, con tus engaños te crees muy listo, pero en realidad eres muy débil. En mí se nota tu inseguridad perversa, pero hoy voy a sacar valor. Me mamé de tus malditos golpes e insultos, espero y deseo que te ingresen culo arriba para ver si así le logran hacer digestión a tu cerebro.

Hoy, por última vez mi boca sangrará, no gracias a ti, sino porque la voy a descoser. Fundiré tu puño de acero y del morado de mis mejillas saldrá el coraje para cobrarte mil heridas.

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