Cómo no ser uno de mis profesores

Cómo no ser uno de mis profesores

De mis profesores, recuerdo mucho a uno que le decíamos “Valium”, (dícese del medicamento usado para tratar estados de ansiedad), al cual apellidábamos Diazepam.

Foto:Carolina Lasso - EL CLAVO

Su abultado estómago y su adormilada mirada, acompañado de un tono de voz nasal, le proporcionaban un empaque que atacaba directamente todo síntoma de insomnio. Su clase estaba dentro del pensum de Humanidades, lo que convirtió a esa asignatura en una tortura descomunal.

Pero no sólo él utilizó sus artimañas para castigar a unos indefensos jóvenes que apenas cultivábamos nuestros pinitos en cultura general. El docente de una materia denominada Antropología, (con algunas nociones de arqueología), que se alejaba mucho de la apariencia de un Indiana Jones, arremetió con nosotros con una ráfaga de información que generó una masiva deserción de estudiantes. Sólo de treinta terminaban cinco en el  auditorio y la verdad nunca me percaté si fue al respeto al ‘maestro’, o por alguna deficiencia física que se los impedía.

Pero ¿quién no recuerda sus tiempos glorioso del colegio? Pues se puede decir que a mí me tocó recorrer varios planteles educativos por esta ciudad. En uno de ellos me topé con un hombre alto, de cabello rubio, y de descendencia europea que siempre llegaba en una moto Lambreta destartalada. Era el encargado de dictar la clase de música, su pelo largo y enmarañado le daban un aspecto de Beethoven vanguardista, lo más curioso de este particular profesor era la falta de paciencia que tenía con nosotros. Siempre terminaba emitiendo alaridos al final de clase para que el aula se despojara de la imagen de plaza de mercado en que la teníamos convertida.

Ahora que soy docente entiendo a esas personas que en alguna época quisieron que nosotros fuéramos como ellos, pero simplemente se equivocaron en su metodología, actualmente siento que como profesor cada error es una prueba para avanzar en mi proceso de aprendizaje. Hoy escribo una diatriba hacia mis docentes, probablemente mañana la recibiré contra mí, aunque la verdad confieso que como expresó Diego Torres en una de sus canciones: “Porque se que no soy el mejor, Tampoco el peor… Tan sólo soy lo que soy, y es así…”

Comments

comments