El perro se comió mi amor por ti

El perro se comió mi amor por ti

“Dios me ordena que te deje”, o “el tarot me pronostica un nuevo amor en mi vida”.

Cuando se inventaron las excusas, salieron las novias aburridas, los esposos infieles, los amantes insatisfechos, los “entuques” traviesos y todos los demás individuos cansados de una relación, a comprar un buen paquete que los salvara de la mala imagen y el odio perpetuo profesado por el ser abandonado. Encontraron todo tipo de mentiras, algunas auténticos sofismas, disfrazadas de piropo o de gloriosa revelación divina. Si el que fue echado se las creyó o no, es otra parte de la historia que no nos interesa. Lo que vale la pena resaltar e incluso homenajear, es este derroche de creatividad, estas frases increíbles, fruto de largas horas de meditación y lucha contra la conciencia: las excusas para terminarle a alguien.

Como dije antes, en esta cajita hay de todo. Algunas mentiras son tan dulces, que a veces logran esconder con falsa nobleza que usted está simple y llanamente harto de estar con alguien. La clásica, que tal vez figuraría de primera en el “Top 10” de un posible “Manual del perro”, es “eres demasiado para mí”, con sus variantes de “eres perfecto(a), no te merezco” y “yo no te hago feliz, te mereces alguien mejor”. Este es el viejo truco de endulzarle la oreja a quien se pretende dejar, como para que no quede tan triste y no piense en lo “chimbo” que es usted.

Hay algunas excusas que entran en el plano de la metafísica, la espiritualidad, y demás cosas imposibles de comprobar, y por ende, de refutar. Echarle la culpa a los astros o a la divinidad, a lo mejor lo haga quedar como un loco, pero algo es seguro: nadie lo va a contradecir, pues cualquiera se queda sin argumentos ante un “descubrí mi vocación de sacerdote”, “Dios me ordena que te deje”, o “el tarot me pronostica un nuevo amor en mi vida”.

Claro, es imposible omitir los pretextos basados en supuestos problemas psicológicos, trastornos de personalidad e incluso “descubrimientos” en torno a su orientación sexual: “estoy confundido(a)” es uno típico, y además falto de creatividad. Por supuesto, puede salvar su responsabilidad diciendo “el psicólogo me dijo que es mejor que me quede solo(a)”. Si quiere que su ex lo saque “de taquito” de su cabeza, no es sino que pronuncie un “soy homosexual” (asumiendo que hablamos de una pareja heterosexual), o “estoy enamorado de mi mamá”.

“Démonos un tiempo”, “me voy mañana al Canadá”, conocí al amor de mi vida”, “somos el uno para el otro, pero no es el momento, tal vez más adelante…” son otras “perlas” que podemos encontrar. A lo mejor le funcionen y le eviten un mal rato, pero tenga claro que, diga lo que diga, en el fondo usted sabe que estas frases son tan verdaderas como una moneda colombiana de 4,5 centavos, y lo peor de todo, de pronto se las cree usted mismo y en vez de razones termina lleno de EXCUSAS.

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