En mi época de VAGANCIA

En mi época de VAGANCIA

Entramos a un bar, Jorge pidió una cerveza y yo me tomé un jugo, hablamos de todo un poco y escuchábamos a Andrés Calamaro con su canción “Soy un loco”, en esas Jorge me dice: – “Esa canción me trae… no muy buenos recuerdos sabes, cuando estaba en la universidad, llegó un momento de mi vidaen que sólo dormía de 4 a 5 horas al día, todas las noches salía con un parche de amigos a pasarla bien, bien borrachos hasta más no poder y me levantaba eso sí, una hembrita de vez en cuando.

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Ilustración por: Nathaly Mancera - ELCLAVO

En ese entonces, tenía una noviecita que estudiaba Medicina, una noche salimos a una barcito y nos tomamos un par de cervezas, charla va y charla viene, hasta el momento todo era perfecto. Te confieso que soy algo celoso, así que, no sé si fue imaginación mía, pero es que yo vi a mi novia coqueteándole a un mancito… me puse fierro, la halé del brazo para llevármela (primer error) y de una comenzó la noche más larga de mi época de vagancia.

Unos tipos que también estaban tomando, en coro, me gritaron que no tratara así a la pelada, yo les arrié la madre, en seguida estos se levantaron y me aletearon – yo no soy un tipo miedoso para pelear y mucho menos si estoy prendido – nos comenzamos a insultar y de una, sin pensarlo, le metí un traque a un man de esos. Al dueño del bar no le gustó ni poquito el escándalo que estábamos formando, así que nos echó a todos del bar.

Cuando menos pensé, mi novia estaba al lado de esos manes, esperándome afuera; yo estaba seguro que esa noche me iban a meter la paliza de mi vida, por eso le rogué al dueño del bar que no me sacara del mismo porque esos hijuemadres me esperaban era pa´cascarme.

Alguna vez escuché el dicho que dice “el que pega primero, pega dos y tres veces” (segundo error de la noche), pues sí, el primer traquetazo lo di  yo, y como era de esperarse esos tres tipos me cayeron como leones encima, puño, pata, palo, eso me dieron con lo que encontraron y lo único que recuerdo bien fue la escena donde mi novia me despedía desde un taxi. Cuando desperté estaba tirado como un perro en el piso, me dolía hasta el apellido y cuando miré mi camisa bañada en sangre, corrí hasta un carro, me vi al espejo – ¿te acuerdas de la película Vanilla Sky, esa de Tom Cruz, donde el tipo se accidenta y se le desfigura la cara? – mi reacción… fue llorar.

Tenía la jeta vuelta nada, los ojos como Rocky después de la pelea y con una sensación tan rara… es difícil de explicar; me sentía como un perdedor. Me fui para la misma clínica donde yo sabía que mi novia hacía las prácticas. Cuando llegué la vi con su bata de practicante, toda regia, hermosa y al fin y al cabo una faltona; yo se que ella me vio, pero se hizo la marica, yo tampoco la busqué ni nada, al rato me atendió una enfermera y fue ella quien me curó, me cogieron puntos y sin más remedio me fui para la casa”.

Cuando Jorge terminó de contar su anécdota le pregunté que si algo positivo había sacado de todas esas noches locas, a lo que respondió: – “Claro, después de haber pasado por tantos cacharros nocturnos, comprendí que la noche no es pa´todo el mundo, a veces se pierde tanto tiempo haciendo cosas que no sirven pa´nada y uno se olvida de lo más importante, que la vida es un ratico”.

“Alguna vez escuché el dicho que dice “el que pega primero,
Pega dos y tres veces” (segundo error de la noche),
Pues sí, el primer traquetazo lo di yo…”

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