Excusa de un editor

Excusa de un editor

Me pregunto si diría lo mismo si me acerco a ella con un cuchillo en la mano.

No sé cómo empezar y mucho menos cómo terminar. Se suponía que al recibir todos los artículos tendría una clara idea de cómo hacer el mío, pero no tengo cabeza en estos momentos para hacerlo; la música me desconcentra, la canto, me transporto, lo hago y vuelvo, tengo mucho trabajo y no produzco nada; pienso en ella y en lo que ocurrió, estoy cansado, de mal genio y tengo calor. No quiero hacerlo o peor aún, ¿será que no puedo hacerlo?

Esto iba a ser fácil o por lo menos eso pensaba. Sacaría conclusiones de los demás escritos, los leería cuidadosamente como siempre lo hago y entonces haría una lista con las más absurdas, tontas y peores excusas que me pudieran proveer los artículos de cada uno de ellos y de allí partiría con la redacción del mío: “las diez peores excusas”. No tendría que pensar mucho, me olvidaría de lo sucedido, haría una redacción sencilla, además pondría el ejemplo y quedaría bien con todo el mundo. No sé que pasó (eso podría decir),  nada fluye, estoy ansioso, totalmente desconcentrado y desafortunadamente cargado.

Definitivamente la culpa es de ella, cómo así que “tengo dolor de cabeza” y que “no puedo”, qué se había creído, pero qué falta de creatividad (como lo que sucede ahora conmigo). ¿Será que cree que yo nací ayer y que no tengo necesidades, que todo lo que le he dado es gratis? Me pregunto si diría lo mismo si me acerco a ella con un cuchillo en la mano. Ya estoy mamado de esta situación, tendré que arreglarlo de una vez por todas sin importar las consecuencias de lo hecho, de lo escrito y de lo dicho en aquel momento, ya está decidido; a lo hecho pecho o quizás no…Lo mejor será eludir la responsabilidad y decir que me encontraba fuera de la ciudad, y que por ende me había sido imposible hacerlo.  

En estos instantes lo único que me puedo preguntar y que pasa por mi mente, es si he logrado desarrollar un gen dentro de mi cuerpo que se encarga de la generación de pretextos que me “salvan de pasar riesgos” y que a su vez me dicta e indica que la mejor forma para quedar bien es decir que lo que pasó no fue culpa mía sin importar cuál fuese el caso. Tal vez lo mejor será decir que no pude hacerlo porque tenía que hacer otra cosa o ¿será que lo logré y aún no me he dado por enterado?

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