¡Soy un Facebook fan!

¡Soy un Facebook fan!

Son las 3:30 a.m. La luz fluorescente de la pantalla de la computadora ilumina mi rostro, acentuando profundamente mis negras ojeras. Me siento cansado, pues las cuatro últimas horas han sido de mucho trabajo: cambié cinco veces mi foto de perfil, hice tres notas acerca de lo divertido que es la vida al aire libre, entré a hacer parte de ocho grupos que apoyan a Susan Boyle, me anoté en participar en tres eventos ambientalistas, realicé veinte comentarios en los perfiles de mis mejores amigos virtuales Fred y Shanaia de Irlanda, leí cincuenta mensajes de mis competidores de Mafia Wars, Jugué la nueva versión de ¿Pet Society y How’s Big Is Your Brain?, hice tres test acerca de ¿a qué personaje de Los Simpson me parezco? y me anoté en el concurso de una revista universitaria. Mucho he hecho y creo que falta un poco más. Mis amigos  me llaman adicto, mi familia me dice dependiente, otros me dicen que estoy “idiotizado” pero yo en realidad me considero un fan… un Facebook fan.

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Foto: Nathaly Mancera

Facebook se ha convertido en parte importante de mi vida, porque gracias a esta página le he dado nuevos usos a ese invento precioso llamado Internet. Ya no veo a la computadora como un simple aparato estéril que hace parte de los muebles de la casa; ya la veo como un portal que me lleva a interactuar y a descubrir qué tan variado es el mundo y qué tan parecidos podemos ser los seres humanos a pesar de las distancias culturales, espaciales o de idioma ¡Soy tan feliz desde que descubrí que no soy el único que odia la crema de tomate!

Otro ejemplo es que yo,  ese personaje sombrío a quien antes llamaban “cusumbo solo”, “mi mundo y yo”  ahora tiene más 30 mil amigos alrededor del mundo, gracias a páginas de Internet como Badoo, Sónico, Hi5, MySpace, y la más de todas: Facebook.

Ahora puedo decir a boca llena que me considero un Facebook fan, porque gracias a él he podido interactuar con muchísima gente que comparte mis aficiones, debilidades y alegrías. También porque con él puedo convocar, comunicar y expander mis ideas a rincones del plantea que de seguro jamás llegaré a conocer en vida.

Además el Facebook, es el mejor lugar para chismosear qué está haciendo la gente, ya que todos ponen su vida a exposición mundial. Por ejemplo, sé de primera mano quién se casa y quién echó al novio, quién compró perro nuevo, o quién se tiñó el pelo… sé también quién se fue a Miami y regresó con el rabo entre las piernas, y quién perdió el parcial de cálculo. Sé con absoluta certeza quién quedó en embarazo por accidente y quién es el “de malas” padre de la criatura.

Soy un Facebook fan porque me sube el ego. Cuando subo mis fotos —un tris retocadas en PhotoShop— a mi perfil, inmediatamente recibo halagos de parte de los que yo llamo admiradores. Comentarios como: “estás hermoso” o “Uy tutuí” me hacen sentir como modelo de revista famosa.

Muchos detractores tiene mi página y no me importa confrontarlos. Me dicen que el Facebook es una página donde la gente se expone innecesariamente y que en ocasiones esa exposición es muy peligrosa. Igualmente me acusan de ser parte de esos entes “cibernéticos” que no tienen vida real, y que tienen serios problemas psicológicos. Puede ser que estos comentarios sean ciertos, pero igual no dejaré de amar Facebook.

Y a pesar de que ya no como, no duermo y sobrevivo a punta de café y cigarrillos mentolados, puedo decir que mi mejor amigo está al alcance de un solo clic y que cada día me sorprenderá con algo nuevo. Soy un Facebook fan y no quiero dejar de serlo, así mis papás digan que tengo pinta de enfermo o que hago mucho ruido cuando tecleo en mi computadora a las 2 de la madrugada…
Soy un Facebook fan y publicaré este artículo apenas pueda en mi perfil… ¿Algún comentario?

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