La fidelidad y otros engaños: Una puesta a favor del Poliamor

La fidelidad y otros engaños: Una puesta a favor del Poliamor

Ilustración por: ferchoyela

Prometes amarle y serle fiel, hasta que la muerte los separe?”. “Te amaré por siempre”. “Sólo puedo ser feliz contigo”.

Pequeñas y grandes frases que en ocasiones, se pronuncian sin sentido o sin medir su verdadero alcance. La monogamia es un concepto que bien vale la pena replantearse. Si Angelina Jolie, que todas las noches tiene en su cama al hombre más sexy del planeta, ha declarado abiertamente que considera que la fidelidad no es un elemento necesario para el éxito de una relación, ¿qué podremos pensar el resto de los mortales?

Actualmente muchas personas reconocen que tal vez la exclusividad hacia la pareja no sea el único camino a seguir. Sin embargo, no deben confundirse las relaciones abiertas con la infidelidad. Cuando una situación se vuelve de a tres o hasta cuatro, sin que todos los integrantes del conjunto estén al tanto y de acuerdo con la
situación, estamos hablando de un vil engaño.

Por eso, y para evitar ese tipo de escenas altamente dolorosas, la tendencia del Poliamor se ha abierto espacio en las sociedades más avanzadas y liberales, tales
como la europea y en especial, la española. Por lo tanto, podría decirse que el Poliamor se define como la habilidad de amar a más de una persona a la vez y llevar a cabo más de una relación amorosa simultánea. Sin embargo, el Poliamor no debe confundirse con el hecho de engañar a la pareja. Todo lo contrario, en este estilo de vida prima, por encima de todo, la honestidad y el respeto por todos los involucrados. Y aunque se trata de una tendencia bastante extraña para nuestro mundo, sería
interesante que pensáramos en esta opción de libertad, antes de engañar a nuestras parejas. Porque el engaño sólo trae como consecuencia la infelicidad propia y la ajena.

Si fuéramos más sinceros descubriríamos que la fidelidad nos la debemos a nosotros mismos. Que el hecho de hacer un compromiso con otra persona no significa que nuestros sentimientos hacia ella sean inmodificables. Por el contrario, la vida en pareja se caracteriza por el aprendizaje continuo y la búsqueda constante de la felicidad mutua. ¿Pero qué sucede cuando situaciones inevitables como la rutina, la cotidianidad y el qué hacer diario desgastan la relación? A lo mejor esa pregunta nunca tenga respuesta y tal vez, hay quienes sigan buscando la satisfacción de nuevos deseos por fuera de su relación.

Por mi parte, aunque quisiera, me niego a considerarme como aquellos pingüinos de la Antártida, que le son fieles a una sola pareja durante toda la vida. Y que
incluso, si ésta llega a fallecer, se resignan a vivir su soledad ya que jamás encuentran una nueva. No, yo creo que el ser humano cambia, se transforma y evoluciona en todas las facetas a lo largo de la vida. Y el aspecto sentimental no puede estar ajeno a este proceso. Por eso, es preferible ser honestos con nuestros sentimientos antes de lastimar a aquellos que amamos. Porque como dice la Biblia: “Si crees que engañas, qué engañado estás”.

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