Haciendo el oso en History Channel

Haciendo el oso en History Channel

Todo mundo en su vida ha tenido sus descaches; que la vieja fea, que la borrachera, que los cachos, que la caída… en fin, a todos nos pasa, pero nada que nos preocupe. Pero cuando el que mete las patas no es un pinche zoquete, sino que tiene a su mando grandes ejércitos, o tiene grandes conocimientos, reputación mundial, o por lo menos nacional, entonces los descaches no son cualquier bobada, y pueden cambiar la historia del mundo.

No más imagínense los descaches de estos dos señores. Uno, el gran emperador de Francia que dominaba gran parte de Europa en 1812, Napoleón Bonaparte, y el otro, el promotor de la Segunda Guerra Mundial y casi emperador del planeta, Adolf Hitler. Los dos, en sus ansias de poder, y planeando conquistar el mundo, se fueron por la gran Rusia, un pedazo grande e importante de la tajada. Y ahí tienen, los dos perdieron el año: Napoleón se la pasó persiguiendo a los rusos hasta que lo cogió el invierno y le costó el puesto porque se le congelaron los cañones y los soldados. Hitler se negó a retirar sus tropas cuando llegaron los -20 °C del invierno ruso, y le tocó escuchar que el combustible se congelaba dentro de sus avanzadísimos tanques y que sus soldados de infantería literalmente se ‘paletiaban’. Esas fueron las tropas que le hicieron falta en 1945 cuando los soviéticos contraatacaron. Si no hubieran descachado, ahora podríamos estar hablando francés o alemán.

O como Albert Einstein, que nunca pudo aceptar la teoría de la Mecánica Cuántica (esa que se resigna a que las partículas que componen los átomos aparentemente hagan lo que se les da la gana) a pesar de ser su padrino y haber dado las bases para su nacimiento. Einstein luchó hasta el último momento de su vida en contra de ella y fue tal su obsesión por demostrar que el mundo subatómico estaba regido por unas leyes y que podía ser calculado lógicamente, que trató de crear una teoría, que en sus palabras, “leyera la mente de Dios”. Es así como después de mucho encierro publica su “Teoría de Campo Unificado” en 1950, su gran descache científico. Recibió las críticas de todo el mundo científico, y por su terquedad en tratar de demostrar esta Teoría y no adaptarse a la Mecánica Cuántica fue considerado como obsoleto.

Pero no tenemos que ir tan lejos o tan atrás, o ser tan fundamentales. Aquí tenemos nuestros propios descaches. ¿Que decían de la Selección Colombia de Fútbol de 1994? Que era la mejor, que iba a ganar el Mundial, que jugaban como santos; porque eso sí, una medio victoria y ya nos creemos bajados del mismísimo Heaven Football Club ¿Y que pasó? Terminamos perdiendo miserablemente, hasta contra Estados Unidos.

O los descaches del poder criollo. Cuando comenzó el proceso 8000 todos decían que nadie sabía, que todos eran inocentes. Luego en 1995 sale Fernando Botero Zea diciendo que él no tenía ni idea de los tratos con los narcos ni de la entrada de dineros sucios, pero que Samper sí tenía pleno conocimiento. En vez de hundir a Samper y salir con las manos limpias, como pretendía, quedó como un mentiroso y un tonto. Es que esa no se la creía nadie después de todo lo que se supo.

Descaches, todos los que quiera y en todo lado, igual todos somos humanos y está en nuestra naturaleza cagarla, unas veces por inocentes, otras por confiados, otras por ambiciosos, y otras simplemente por idiotas. Lo importante es que al final salgamos bien librados. Eso sí, ojalá no pase que algún pendejo acabe decidiendo nuestro futuro con sus deschaches.

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