Héroes para escuchar

Héroes para escuchar

La música es la mejor manera de sanar

De todos los confines cósmicos del universo se reúnen aquí, en el salón de la justicia las más poderosas fuerzas del bien que se hayan visto” ¿quién de mi generación – yo soy modelo ‘81 –  no recuerda a los Súper Amigos?  Muchos tuvimos que ver con Superman, Batman, La Mujer Maravilla, Acuaman, y los otros superhéroes, pero no todos los que veíamos estos “muñequitos”  soñábamos con sus hazañas.

En mi caso, debo reconocer que en algún momento de mi infancia me puse una cobija como capa para copiar los poderes kriptonianos de Superman y surcar los cielos en mi imaginación. Pero eso no trascendió. De alguna u otra forma entendía que los poderes de este personaje eran producto de la imaginación y sus hazañas eran una ficción que me entretenía; además sin saberlo estaba buscando héroes de verdad.  Por eso nunca escogí lucir un disfraz de superhéroe: primero porque no me identificaba con ellos y segundo porque los trajes que se conseguían en aquel entonces dejaban en ridículo a quien se los pusiera, y para hacer el ridículo con un pedazo de tela colgando del cuerpo y sin poderes, tiempo sobra. Sin embargo, por fotos sé que alguna vez lucí un disfraz de Robin gracias a que mi hermano mayor se disfrazó de Batman y necesitaba de alguien que hiciera del leal compañero de aventuras de este héroe. Así que no tuve opción, por descarte me tocó a mí. Pero a los tres años, ni sabía quien era Robin, aunque pasé a la historia familiar como el único Robín con botas texanas.

Ilustración: Raquel Muñoz

No quiero negar que como otros niños disfrutaba de estos superhéroes, pero tengo que reconocer que no fueron mis héroes de infancia. ¿Quiénes fueron? Sus nombres están lejos de los prototipos de los héroes convencionales que vemos en la TV o en cine, leemos en las obras literarias o incluso algunos escuchaban por radio.

Mis héroes de infancia son músicos de cuarta, quinta, primera, de todas las categorías: hombres y mujeres de carne y hueso con un don extraordinario para embelesar los oídos y acariciar el alma con la música. De manera que mientras mis amigos vibraban con las historias de superhéroes que libraban batallas siderales para combatir el mal, yo lo hacía con la música de bandas como Metallica y Guns N’ Roses. Recuerdo la guitarra de Slash, guitarrista de GN’R, estremeciendo mis sentidos y despertando mis sueños. Jugaba a ser un RockStar con el palo de la escoba como guitarra imitando intrépidos solos, colgaba orgulloso sus afiches en mi cuarto, vestía como ellos aunque no me dejaran tener el pelo largo, coleccionaba su música que grababa de las emisoras, guardaba avisos de prensa, en fin, toda mi admiración era para ellos, por lo que hacían, por esa hazaña heroica de seguir sus sueños y de hacer música en un mundo donde cada vez quedan menos espacios para trascender.

De todos los confines sonoros de este planeta se reúnen aquí en el salón de la música las más poderosas fuerzas del bien que se hayan escuchado… no lo olviden: los héroes de la música están dispuestos a salvarlos

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