¡MATARON A LENNON!

¡MATARON A LENNON!

John Lennon, ex Beatle, pretendía cambiar el mundo a través de su música en una época en donde todo era un escándalo. Lo tildaban de “hippie loco y marihuanero” cuando hacía protestas, desde su cama junto a su fiel amante Yoko, en contra de la guerra en Vietnam. En varias de sus canciones como Imagine, demostraba que era un idealista que soñaba con un mundo lleno de tolerancia y amor. Este pacifista que, según el presidente Nixon, llegó a representar un peligro nacional y por eso había que deportarlo a su natal Inglaterra, jamás imaginó que tenía una amenaza peor que la del gobierno de los Estados Unidos y que por el contrario, era en la cabeza de uno de sus más fieles fanáticos, donde se planeaba su muerte.

YOKO_LENNON

Mark Chapman, un joven trastornado y confundido como cualquier adolescente de la época, vivía muchas veces en otro mundo donde creía ser un dios y tener poderes para que todos hicieran lo que él quería. A pesar de ello, en ese entonces, él era lo que se podía considerar “un buen muchacho”. A sus 22 años se había caracterizado por ser un tipo ortodoxo, fiel creyente de Dios —leía la Biblia a diario—, ayudaba a los niños menos favorecidos de una fundación y además, era un esposo amoroso con su propia ‘Yoko’, una mujer asiática al igual que la esposa de Lennon. Por eso, nadie iba a pensar que a este buen samaritano todas estas pasiones juntas lo iban a ‘rayar’.

Cuando Los Beatles lanzaron Sgt. Pepper’s Lonely Hearts, quizás uno de los mejores discos de la historia (según la revista Rolling Stone), fue para este fanático una de las primeras decepciones como amante del grupo, pues percibió como una farsa total el disco, ¿por qué? No sabemos, pues era una época de revolución musical y estaban generando grandes cambios en la música y en la imagen que ahora era mucho más madura y agresiva. Lennon era conciente de ello, él no sólo estaba abierto para hacer ajustes musicales en su banda, sino que estaba seguro de que “Los Beatles”—en ese momento— “eran más famosos que Jesús”. Una declaración que hizo que miles de seguidores en el mundo quemaran sus discos en las calles y que habría de enardecer la ira de Mark, un devoto que sintió ultrajada su fe cristina por su dios musical.

Todas estas decepciones y quizá muchas más, hicieron que Mark cada vez sintiera que era la reencarnación de Holden Caulfield, el protagonista de su libro favorito: El Guardián en el centeno —libro prohibido en Estados Unidos por esa época, debido a su contenido juvenil violento y sexual, pero que ahora es obligatorio en cada escuela y colegios de ese país—. Holden Caulfield es un joven que aborrecía la hipocresía y falsedad de quienes lo rodeaban y se sentía bien cuando le hacía ver sus errores a los demás. Un personaje con el que Chapman se sentía completamente identificado y como él, sentía que era su deber salvar al mundo de las falsedades de grandes personajes como el mentiroso y farsante de Lennon.
En diciembre de 1980, Mark decide acabar con la vida de Lennon. El cantante vivía en el edificio Dakota (N.Y.), lugar donde filmaron la película El bebé de Rosmary del cineasta polaco Roman Polanski, a quien la secta de Charles Mason le mató a su esposa embarazada tiempo después. Otro dato coincidencial que terminaría de confirmarle a Mark que era su deber atentar contra la vida John Lennon, pues si el cantante inglés vivía en un edificio donde el diablo había estado, esto era algo más que una coincidencia. Esa noche, Mark le disparó seis veces, de los cuales cuatro tiros fueron mortales. Unos balazos que retumbaron en el mundo entero y acabaron con este símbolo de la paz. ¡Mataron a Lennon!

Sí, lo que no pudo hacer el gobierno de Nixon, deshacerse del “loco marihuanero” de letras revolucionarias, lo hizo un “hombre de bien”, fiel a su fanatismo y con el deseo de cambiar el mundo, pero de la misma manera que muchos pretenden cambiarlo, por medio de la violencia.

Imagine – Lennon

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