Matices Dominicales

Matices Dominicales

No hay día más polisémico que el propio domingo, por la sencilla razón de que es un día que despierta cantidades de sentimientos, emociones, actitudes, reacciones y  para cada persona puede adquirir un significado diferente.

Están los que ven en el domingo el día perfecto para hacer pereza, para pasarse durante horas y horas refugiados bajo la sombra del sueño, la televisión, las redes sociales, la radio, y ¿por qué no? un buen libro. Son esas personas que clasifican cada cosa que van a hacer, porque nada de lo que hagan les puede implicar gran esfuerzo, excepto el  que se haga para buscar comida. Son los que sin pensarlo se encuentran en el estado más inocente de rebeldía cuando se niegan a la petición de aseo que les hace su propio cuerpo, porque para muchos el domingo es el día de no hacer nada, el día en que se vale todo siempre que no comprometa gasto de energía corporal.

También para algunos es el día de pasar el guayabo, es quizá el día en que más se pronuncia la frase “no vuelvo a beber”, y donde por más bueno que se haya pasado la noche anterior entre alcohol, baile, charla, mujeres, música y demás, se encuentran buscando una reconciliación con sigo mismos por haber ingerido tanto licor. Es ese el día en el que desean que el reloj no ande, ¡que corra! Para que el día pase volando y se lleve con él y en su totalidad esa sensación de malestar, porque al final, suelen encontrar paz y terminan diciendo “¡La pasé BUENO!”.

Aunque para muchos no todo es pereza, también hay quienes pasan un domingo de buena actitud y energía porque son los que tienen o les resultan  planes y cosas por hacer, y cuando se habla de planes se pueden incluir cualquier cantidad y variedad de cosas: paseo de olla, compras, hacer deporte, pasar el día con su pareja, cine, el almuerzo familiar, y hasta adelantar trabajo. Al final el objetivo es hacer algo o hacer que el domingo sea más que ese día de pereza y resaca, por cierto, alguna de esas actividades pueden muchas veces ayudarle a los enguayabados a combatir sus males.

Lo más importante de todo esto, es que cada quien  pasa un domingo diferente porque es este el único día en que se le puede hacer caso absoluto a su estado de ánimo, en el que sus ganas de hacer absolutamente nada, o de hacer absolutamente todo determinarán el desarrollo del día. Para muchos, reconfortante por el descanso, para otros, agotador por la actividad.

Lo cierto es que domingo es domingo , así sea pasando guayabo, haciendo pereza, bañando en rio o en la piscina, almorzando donde la abuela, estando con tu pareja, y demás, siempre hay que pasarla bien, con buena actitud, haciendo lo que nos nace, porque al fin y al cabo al otro día vuelve a arrancar la semana, y es ahí, en medio del trabajo, del cansancio y del aburrimiento producto de la rutina, cuando se desea que llegue el domingo para hacer lo que nos dé la gana, porque así es el domingo.

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