La misteriosa vida nocturna de un felino

La misteriosa vida nocturna de un felino

Todo el mundo se pregunta el quehacer de los gatos en la noche. A partir de las 6 de la tarde empiezan a desfilar una horda de mininos por los tejados de las casas, en busca de aventuras nocturnas con chicas que acaparen su atención o en su defecto disputarse la territorialidad de un techo con otros vándalos nocturnos.

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Foto: Lorena Franco - EL CLAVO

Pero la acción comienza cuando los maullidos empiezan a oírse fuertemente,- para uno que no sabe de maullidos, todos estos sonidos son lo mismo a la hora del té-, pero lo cierto es que entre ellos hay una diferencia. Primero ésta el maullido largo y confuso, que parece que están matando a alguien, ese es el que da la señal de batalla, de pelea; segundo, el maullido con apariencia de gemido humano, sin duda es el llamado a la conquista y posterior apareamiento y tercero el maullido cortito y desesperante miau, miau, miau, es sin duda la señal de derrota, de fracaso y de vuelta a casa.

Los gatos, son seres independientes y huraños que se regodean al estregarse contra cualquier cosa y si es un humano mejor, pues somos como una colcha caliente que los reconforta. Pero esto en la vida nocturna no cumple ninguna función pues la disputa está en el más macho o la más hembra; gato que se respete y que tenga una posición importante dentro de un clan nocturno llega con aruñetasos en la cara y en el cuerpo, que son la muestra de que han tenido una noche de intensa efusión o una riña territorial.

Ahora bien, las gatas son otra cosa, ellas son las busconas, las que empiezan a tempranas horas a investigar a sus machos, para darse el lujo de escoger el amante que tendrán en la noche.  La vida sexual de una gata no tiene mucha diferencia a la de una mujer, si les gusta el tipo de manchas grises con ojos verdes y cola esponjosa es probable que tiren un chorro de flujo en señal de atracción y territorialidad, y si el fulano no es acorde a sus gustos sencillamente se erizan y tiran un aruñetaso al aire en señal de rechazo. Ahora la pregunta ¿cómo hace el amor un gato? si me preguntaran, respondería con las palabras de un viejo curioso que un día lanzó el comentario “la pose del gato es la del misionero”, curioso ¿no?, pero aún más curioso es el torniquete escamoso que tienen por pene los gatos, que hace que su sexualidad sea agreste y pasional.

Sin lugar a dudas, los gatos han sido divinizados por su simpatía hacia la noche, por su independencia y por el misticismo que los rodea. Son los hijos del mismísimo demonio, la adoración de las brujas o los hijos adoptivos de alguna vagabunda solterona. A fin de cuentas, cualquier comentario que se cruce con el noctambulismo de un gato es una suposición, sólo sé que en la mañana llega mi Grilliberth con el cansancio dibujado en su cara; después de una noche de aventuras y excesos.

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