Música y sociedad: La Generación X

Música y sociedad: La Generación X

Indudablemente, la música es uno de los principales hilos en el entramado cultural de cualquier región. No sólo es la forma más armoniosa de expresar el sentimiento de los grupos sociales, sino que es un poderoso rockinstrumento para perpetuar vivencias y tradiciones.

De la manera más concreta que se puede expresar el concepto de “mensaje musical”, encontramos en los “cien años de soledad” aquel personaje que además de acariciar los oídos de su audiencia con canciones, insertaba en los pregones recados enviados desde algún remoto. Era algo así como un “musical – mail” ambulante.

Sin embargo, no siempre la música ha sido compuesta y difundida de manera tan personal. De hecho, durante las últimas décadas de la primera mitad de nuestro moribundo siglo, el fenómeno provocado por los medios masivos de comunicación en general, y específicamente por la radio, fue completamente opuesto. Así, la música comenzó a ser difundida, primero en círculos relativamente pequeños y luego a gran escala.

Evidentemente, la música fue tan solo uno más de los innumerables “productos” englobados por aquel fenómeno conocido como “masificación” ; que a mi modo de ver es uno de los factores con mas influencia en la tan comentada “Generación X”.

Pero, ¿qué es la Generación X? Note su inminente relación con la simbología matemática. En el álgebra, la “X” es comúnmente usada para denominar una variable. Esto es: representa u elemento que puede asumir cualquier valor dentro de los límites del universo de referencia. En este contexto, la “X” puede ser cualquier individuo (valor, elemento, etc.), pero a la vez “no puede” ser ninguno, concretamente hablando, porque cuando esto sucede, ya no es más una “X”. Toda cuestión ya es disiente, pero creo que en la estadística es donde se encuentra la mejor parte.

En tal disciplina, la “X” se usa con una pequeña línea en la parte superior, y se lee: PROMEDIO. Este, es un valor que en una distribución normal de “X” variable, se halla más ó menos en el centro, agrupando a su alrededor la mayoría de individuos.
En pocas palabras, y hablando a lo chibcha, el promedio es el concepto estadístico de “el montón”. Y es precisamente en este punto donde radica la relación entre la “Generación X” y los medios masivos de comunicación, ya que estos últimos se dedican, precisamente, a vender productos hechos a la medida… del promedio.

Ahora que quizás todo este asunto esta un poco más claro, tal vez el lector pregunta ” pero bueno, y qué cuernos tiene que ver el  Rock & Roll con todo este  cuento? Pues bien, para responder a esta pregunta es necesario retomar el inicio del texto, donde se hizo referencia a la música como elemento distintivo de los diferentes grupos sociales; ya que el “Rock” ha sido por excelencia la música de “La Generación X”.

Por allá a mediados de siglo, algunos músicos tomaron el “Blues” de la cultura negra, lo tocaron más rápido y con algunas leves variaciones “crearon” el “Rock & Roll”. Esta era una música un poco estridente para la época, cargada de energía, y sobre todo – quizás debido a que el “Blues” era un movimiento socio – cultural surgido a finales de los 50’s-, asociado al movimiento “Hippie”.

La cuestión, por esa época, fue más ó menos así: Algunos sujetos inconformes con el conformismo del promedio, avalado por la “sociedad de consumo” y por los medios, decidieron vivir la vida a su propio estilo. Así, se agruparon en colonias donde todo estaba permitido, excepto la violencia y el trabajo. No existía algún tipo de restricción sexual, los alucinógenos eran elementos básicos de la canasta familiar, y una  guitarra eléctrica servia de estandarte. Así  pues, el lema de “Sexo, Drogas y Rock & Roll” representaba una oposición frontal y pacifica ante las normas sociales. Personalmente considero que el único merito de los “hippies”, es haber sido los primeros “no X” de la “generación X”. Sin embargo, este tipo de fenómenos no suelen durar mucho tiempo.

Fue así como a principios de los 60’s, “All you need is love” de los Beattles vendía más ejemplares en EE.UU. e Inglaterra que el librito aquel de “amaos los unos a los otros”. Por ese entonces, los cuatro de Liver Pool viajaban por el cielo convertidos en ondas hertzianas e invadían las pantallas de T.V. y los aparatos radiofónicos. A la vez, los almacenes de cadena ofrecían al público los típicos “jeans” gastados y las camisetas psicodélicas hechas en serie. En últimas, la mejor forma que la sociedad encontró para eliminar a los “no X” fue comercializándolos para convertirlos en “X”.

Desde entonces, la historia se ha repetido “n” veces, con diversos  nombres: movimiento “new Wave”, “underground”, metalero, “indi”, progresivo, alternativo, “punk”… Todos  respectivamente, los “no X” de su época. Con la pequeña diferencia que ya la sociedad se conoce tan bien la rutina, que ahora los medios de comunicación crean los movimientos  “no X” y los venden a la medida… Con  el  agravante  de  unas  redes  de telecomunicaciones que brindan la posibilidad de difundirlos prácticamente a nivel mundial. No en vano el mercado del Rock es uno de los más lucrativos en el mundo entero. Hace unos años, las emisoras variaban notoriamente de una ciudad a otra, incluso los locutores conservaban el acento de su región.

Hoy por hoy, cualquier emisora de determinada cadena radial, es – literalmente hablando – la misma en todo el territorio nacional, gracias a una inmensa red de telecomunicaciones vía satélite, que además las conecta con estaciones extranjeras.

De todas maneras, cualquier movimiento “no X”, por el simple hecho de serlo tiene allí su espacio reservado. Y es por eso que el Rock &  Roll, de tanto ser asesinado masivamente, generación tras generación, a pasado al final, a formar parte de la inmortalidad.

por César Mejía

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