Paseos y relaciones

Paseos y relaciones

Fotografia: Luis Gaviria

En la relación de pareja los paseos tienen su orden. No lo digo por la evolución del romance y la intimidad, sino por razones más efímeras y calculadas. Hay que comenzar por aquellos lugares no muy distantes y relativamente económicos y luego ir alejando el destino y el costo. Por un lado, la pareja le va midiendo a uno el bolsillo,y por otro, uno le va midiendo el aguante.

Es una forma de confirmar que la mujer lo quiere a uno desinteresadamente. En ese caso aguanta los paseítos más austeros. Además, ella se va encantando cuando la categoría va subiendo en lugar de ir bajando.

No se puede ser tan bruto de llevarla de primerazo a Jamaica, Grecia, Italia o Paris, no, no, no. Primero lo primero. Por ejemplo, quien vive en Cali, inicialmente la lleva “a baño” al  rio Pance, a las tres cruces, a Dapa, al lago Calima, al Saladito o al Kilómetro 18, a los cholados de Jamundí o a sancocho de Ginebra.

Después de unos meses o hasta un año de estar saliendo ya la puede llevar al mar, pero no al mar que sale en la televisión o en los afiches de agencias de viajes, no, a nuestro mar agreste, oscuro, brutal y selvático, a nuestro mar Pacífico.

Si la pareja es capaz de soportar, y en el mejor de los casos, disfrutar de nuestras carreteras llenas de huecos, del riesgo de tener encuentros cercanos con la guerrilla, de ser arrollado por un alud de tierra de las montañas, de vararse sin posibilidad de rescate, de aguantar la lluvia de “aminoplises” (Niche: Me no please) tan pronto llega al bello puerto de Buenaventura, tiene su mérito.

A partir de ahí, le falta moniarse en una lancha atiborrada como sardina enlatada–-transporte conocido internacionalmente por: Frecuentesnaufragios, atracos y secuestros,e incomodidades tales como alto porcentaje de mareados vomitantes, constantes paradas por daño en los motores o mugre enredado en las hélices, olores corporales impregnados en los chalecos salvavidas de porte obligatorio, y por supuesto, el infaltable aroma de la gasolina derramándose por todos lados, ante lo cual uno se preguntacuándo va a volar mierda al zarzo–.

Si al regreso a casa ella llega viva y más o menos sana (“sana y salva”), es decir, picada de zancudos de pies a cabeza, con salpullidos en las partes nobles a causa de la arena y la sal marina, con la barriga inflada de parásitos por el agua dulce sin tratamiento, agotada a más no poder, pero sin malaria, sin picaduras de raya o de pez sapo, sin alergias mayores, sin intoxicación por alimentos y sin heridas de gravedad,y aguantó, sumó todos los puntos.

 

No salir corriendo después de todo esto,significa que es un ángel y que lo quiere de verdad.De manera que ahí sí,invítela a San Ancho (San Andrés y Providencia), a Cartagena, a Santa Marta, para luego pensar en salir al exterior.

Ese es el orden.

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