Sin excusas ni pío

Sin excusas ni pío

Así que si usted no mete maña definitivamente está fuera de concurso; la maña es habilidad, destreza, malicia indígena.

¡No! Pero es que novia, yo no estoy diciendo eso…¿Tú por qué siempre entiendes lo que no es? He aquí la trama de más de uno cuando ve que lo que dice causa el efecto contrario a lo que pensó… y ¡zas! La culpa es de la otra que no entendió.

Esta habilidad de la excusa perfecta que lo puede dejar a uno indefenso ante tanta palabra incoherente que resulta hasta con sentido, es el arma letal de muchos personajes que uno se encuentra, y por lo general, son los hombres los ganadores. Claro que eso es una gran mentira, porque en realidad a las mujeres les gusta que las tramen, o levantarse a uno de los que se cree el más tramador y son perfectas en hacerles pensar a ellos que se les creen toda la maña y ¡enterita! ¡Y es que se ven tan lindos cuando se sienten ganadorsísimos! Y qué seguridad que les da… ¡haaaa! ¡Ellos son los más! Eso para ellos de entrada es sinónimo de tener la vieja en la mano.

Pero no les trate de meter una a ellos, no porque los ofenda o algo así, porque es que ni se la pillan, por ese lado puede estar tranquila… sino porque si usted se la hace no tienen otro tema de que hablar sino de eso: “Y es que ¡parceeeee! Llega y me dice que es que mita y es que pito…. ¡que mi mamá!” Y es que las mujeres no juran en vano, simplemente lo dicen y es palabra sagrada. Y tienen toda la razón, las viejas se creen todo lo que dicen, y allí esta la magia del asunto, no caen ni amarradas porque todo es real y ya lo dan por hecho.

Así que si usted no mete maña definitivamente está fuera de concurso; la maña es habilidad, destreza, malicia indígena. ¿Qué sería de un joven universitario sin saber tramar? Un ser solitario sin novia, ni amigos, ni papás que le presten el carro para ir a dar una vueltica allí, y lo mejor es que logra que se lo sigan prestando así resulten cinco mil kilómetros más el domingo, y haya llegado tarde porque esas llantas son malísimas y se queda varado. Lo peor es que es culpa de su papá porque lo hace quedar mal con la novia, ¡porque se vara es cuando está con ella!
 
Sin la maña tampoco podría pasar un parcial abierto, un quiz o hasta la materia. ¿Qué sería de una exposición sin su maña? ¿O del futuro de todo el salón sin el tramador que siempre envían a convencer al profesor? Es que es una herramienta útil, irremplazable, no hace nada usted con una cara bonita ¡y sin saber hablar! Así que cultive el don de la palabra, eso como el estudio es lo único que queda. Hágale caso a su papá cuando le dice eso, le aseguro que eso no es por enredarlo. Y de verdad estudie, porque es la única excusa que tiene para que le den plata en la casa y su economía crezca al iniciar semestre, por todos esos libros carísimos que le pidió el profesor porque no los hay en la biblioteca. Y pilas pues con quedarse cortos de palabra, porque sin excusa, ¡ni pío!
 

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