Sobre zorras, gringos, sandys y bochinches

Sobre zorras, gringos, sandys y bochinches

tematica_zorrasComo rezaba Héctor Lavoe: “La calle es una selva de cemento… y de fieras salvajes”. Y como toda selva de concreto que se respete, Cali tiene sus leyendas, sus fieras salvajes: aquellas historias o personajes que viven entre las bocas de los caleños, pero que no hay la más mínima prueba fehaciente que las haga veraces. Así que al mejor estilo de los cazadores de mitos, o del libro gordo de Petete, analizaremos algunas de las leyendas que deambulan en la “sucursal del cielo”.

Hay una leyenda de hace como 10 años que dice que el diablo se apareció en juanchito en una semana santa. Aquella historia se prestó para salir en primera plana en diarios amarillistas y para que más de una mamá y abuela caleña tuviera una razón más para convencer a sus herederos de no pecar en los días santos. Pero pues si miramos el presente, dicha leyenda resulta ser poco aterradora, porque pensar en el Caravaca en juanchito, cuando ahora fácilmente nos podemos encontrar zorras, perros, lagartos, piratas, etc.

Toda mamá quiere lo mejor para su hijo, y todo hijo hace lo contrario a lo que le dice su mamá. Por esta razón es que uno se iba a escondidas a la tienda de la esquina a comprar esta bebida que nuestras mamás le tenían su abominable historia: El Sandy. “No compre esa porquería que hacen con agua del caño”. Y pues uno nunca supo si el rebote era porque verdaderamente ése era el ingrediente, o por la ingestión de 10 bolsas o más de un solo jalón. Lo que sí es cierto, o mejor, la verdadera moraleja de esta historia, es que hasta de un ‘agua e´caño’ puede resultar un negocio bastante lucrativo. O no me van a decir que el man que tuvo la visión de vender el Sandy con un buen empaque, con vendedores en cada semáforo y con una estrategia publicitaria de unos pingüinos libertinos no se la echó.

Ahora bien, hay otra gran leyenda que nace de la aparente ausencia de un elemento en un monumento… Sí, la del monumento a la solidaridad en la glorieta de la calle 34 con carrera tercera. Se dice que supuestamente a la semana de su instalación, unos ‘traquetos’ apostaron al que fuera capaz de robarse el personaje que estaba en la punta, así que de la noche a la mañana llegó un camión y se llevó al man. Aunque esta historia fue desmentida por el arquitecto Héctor Lombana, creador de la obra, lo que sí deja este cuento es que hasta para estas cosas sirve la cultura ‘traqueta’ de nuestra ciudad. Y lo peor es que a primera instancia una historia de éstas resulta creíble.

Hay otros personajes tenebrosos que salen del imaginario caleño y son los espanta taxistas. Se dice que son espíritus que detienen un taxi y piden ser llevados a una funeraria donde se baja a traer el dinero y tras varios minutos de espera, cuando el taxista se baja a averiguar lo sucedido, se entera horrorizado que la persona que él llevó es a la que están velando. Monjas, jovencitas y mujeres muy bonitas son los espíritus más mencionados en estos relatos. Ante esta historia me pregunto: ¿Qué pasará cuando una de estas almas coja un taxi de los que andan haciendo el paseo millonario…? ¿Quién se asusta primero?

Pues bien, historias y personajes como estos se escuchan a lo largo y ancho de la ciudad. Leyendas como la mano del negro, la llorona de San Antonio, la calle del muerto (¿cuál de todas?) o el popularísimo grillo inmoralizado en la película El Rey, pueden dar i.e. que somos una ciudad amante del bochinche y la mística. Y lo mejor de todo es que todos los días nacen más y más leyendas urbanas… Quién sabe, a lo mejor hablaremos del muro de los lamentos que se escuchan por toda la ciudad, después de elegir por cuarta vez consecutiva a un alcalde ineficiente… Que Dios nos libre.

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