¿HABEMUS PROFECIUM?

¿HABEMUS PROFECIUM?

Dos noticias me tienen completamente aburrido: La muerte de Chávez y la elección del papa.  Los humanos somos realmente unos expertos cuando de ensañarnos con un tema se trata, pero bueno, estará en nuestra codificación genética, porque a la larga todos tenemos algo de eso.

 Pues sí, en el viejo continente eligieron un nuevo papa, que resulto siendo un argentino.  A mí en lo único que me afecto esa decisión, fue en perder una apuesta que hice con un amigo. Para  la misma y confiando en mis poderes de vidente, predije que el papa iba ser el sudafricano que estaba disputando el puesto. Me hubiera  gustado ver  el alboroto que  se habría  formado con la elección de un “papa negro”, de acuerdo a las profecías que vienen rondando; la primera de Nostradamus; sería bueno si alguien me la explica:

“Clero Romano el año mil seiscientos y nueve, en la cumbre

del año se hará elección: De un gris y negro de la Compañía salido,

que nunca fue tan maligno”

La segunda es de San Malaquías, monje irlandés, el cual dijo que “el último papa antes del final de los tiempos, sería el papa 112, y bajo su mandato la ciudad de las siete colinas (Roma) será destruida”. Aplaudo la decisión de este monje al no intentar encubrir tanto el mensaje de su revelación.

Averiguando un poco más sobre el tema, me enteré que el color de la piel del papa, al parecer, no juega ningún papel importante, sino que de acuerdo a la última elección del soberano pontífice  en el Cónclave, el negro simplemente hace referencia al color de las sotanas que utiliza la compañía de Jesús, de la cual hace parte el mismo.

A mí las profecías no me gustan, pues considero que no aportan nada positivo a nuestra existencia.  Siempre narran, por lo menos las que he escuchado o leído,  acontecimientos negativos  que ayudan a alimentar esa psicosis colectiva que no nos permite actuar racionalmente.

Por otro lado, de verdad admiro a las personas que descifran  las profecías, pues me parece que están cargadas de alegorías y frases que son susceptibles de cualquier interpretación, por lo que su validez científica tiene el mismo peso que los mensajes que vienen dentro de una galleta de la suerte o el párrafo de un horóscopo.

Sería interesante si en una rueda de prensa para el nuevo papa, alguien lanzara la siguiente pregunta “Sumo Pontífice, de acuerdo a las profecías papales y con el título que ostenta actualmente,  ¿pretende usted desatar el Armagedón en el mundo?”

Considero que las profecías nacen por ese afán descarado que tiene el ser humano de querer controlarlo  todo, y siendo el futuro una de las incógnitas que más nos enreda la cabeza; pretendemos con  las mismas, poner un punto final que no existe.

Tomada de: http://elpozodeesparta.blogspot.com/

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