¿Odiar los lunes? No sean ridículos

¿Odiar los lunes? No sean ridículos

Todos los días son muy parecidos: sale el sol, llueve, asesinan gente, hay terremotos, te quemas la lengua con el café caliente en el desayuno; hacen atentados en el medio oriente, descubren que un masaje rectal puede curar el hipo, etcétera. Tener un día favorito de la semana es para las personas que creen en el horóscopo, la baba de caracol, el noni y en los políticos honestos.

Simplemente no puedes tener un día favorito de la semana porque cada día es totalmente diferente al anterior, ninguno es igual. Lo que sí puedes tener son momentos o circunstancias que hagan de tu día algo especial, ejemplos como: todos los semáforos estaban en verde y pudiste llegar más rápido a casa, tu novia se hizo la prueba de embarazo y salió negativa, el profesor aplazó el parcial final para el cual no habías estudiado, la niña más linda del salón aceptó tu invitación para salir el sábado, o simplemente que el vecino haya dejado sin contraseña el Wi-Fi.

La gente que tiene un día favorito de la semana es la misma que detesta el lunes, ¿en serio? ¿Por qué detestan el lunes? ¿Porque tienen que madrugar a trabajar? Manada de desagradecidos. Antes deberían adorar ese día, ya que madrugar un lunes para ir al trabajo o a la universidad es un privilegio en este país donde baja el precio de la gasolina e incrementan el precio del transporte público. La deuterofobia es un efecto indeseado por comenzar la semana laboral o académica el lunes; si el primer día laboral o académico fuese el domingo, estoy seguro que el miedo a ese día de la semana pasaría a llamarse “Domingofobia” o cualquier otra variación estúpida. Yo no sufro de ese trastorno todavía, porque soy desempleado, y no me toca madrugar los lunes después de hacer pereza durante todo el domingo.

Amaré el desempleo hasta que mis padres dejen de mantenerme. Odiar un día de la semana sólo por el hecho de que te toca hacer algo que no te gusta es una estupidez, es como odiar una película porque entre los actores de reparto hay uno que te cae mal o te maltrató cuando eras niño: totalmente ilógico.

Además, según estudios científicos —realizados por mí en la comodidad de mi habitación—, las personas que odian un día de la semana tienen altas probabilidades de sufrir demencia o convertirse en fanáticos religiosos peligrosos, como del tipo que se pegan granadas al cuerpo y estallan en la mitad de un centro comercial. Si estás leyendo esto, debes tener más de 15 años y ya es hora de dejar de pensar como niño, dejar de ver las películas animadas de Disney y hablarle de una vez por todas a la chica que te gusta.

No existen días buenos o malos, sólo son las circunstancias. Hoy puede ser tu día preferido, mañana también, tal vez lo fue ayer. Recuerda que  de ti dependen tus momentos especiales, de ti depende tu felicidad. No lo digo yo, lo dijo Aristóteles y seguramente lo pensó mientras estaba tomando una ducha o sentado en una letrina.

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