10 Cosas para las que los colombianos somos malos

10 Cosas para las que los colombianos somos malos

Jhon-Alexander Cabanillas

Jhon-Alexander Cabanillas

10. Somos malos para perder:

De no haber clasificado la Selección Colombia al mundial, el ánimo nacional sería otro. El  descontento se haría evidente y hasta esa mala suerte se le habría adjudicado a Stefan Medina (que jugó en el primer tiempo, cuando la selección iba perdiendo contra Chile), y lo que ahora son alabanzas a Pekerman, serían agravios hasta por no ser colombiano. Por eso, cuando el colombiano gana no olvida; pero nunca pierde, para eso se descarga en la culpabilidad ajena.

 9. Somos malos para conformarnos: 

Un colombiano desconforme tuitea y pelea a través del ciberespacio. Si no nos gustó la camiseta de la Selección Colombia se lo tuiteamos a Adidas y por ahí mismo responde la marca: “Si no les gusta la #nuevacamiseta de la @FCSeleccionCol pues no la compren manada de descerebrados… #Colombia está llena de criticones”.

 8. Somos malos para madrugar:

Nos prometemos cinco minutos más de sueño en la mañana que se convierten en una hora y nos parecen que han sido realmente cinco. Y no es pereza, a veces es cuestión del clima o de las almohadas que endulzan el sueño. De todos modos, no se le puede dañar la reputación bien ganada aun colombiano de puntual en su deber. Llegar tarde a los compromisos en Colombia es un crimen más bien tolerable.

 7. Somos malos para guardar prudencia en los velorios:

Hablamos en altavoz y sin contenernos en cualquier velorio. Nos saciamos en alabanzas inoportunas al difunto para crear un atmosfera de comprensión a sus familiares, aunque el efecto termina por hacer más hondo el dolor en ellos que al cielo le preguntan por qué razón se lo llevó si era así de bueno.

 6. Somos malos para guardar un secreto:

El colombiano que quiere sinceramente guardar un secreto le dice otro: te cuento a ti, pero no les cuentes a nadie. En esa falsa promesa confía las intimidades de otros y da por sentado que no será traicionado.  Pero al colombiano le fascina generar morbo; se convierte, por puro impulso en el portador de una primicia y los secretos son su desahogo para socializar.

5. Somos malos para respetar las leyes:

En este punto si hay que decir que no tenemos ejemplares a seguir, pues ni los políticos se ven bien librados aquí. Ellos saben hacer uso de su envestidura, por ejemplo para eludir las multas de tránsito, y Carlos Martínez, el ahora ex concejal de Chía que se le ve cara de hombre bien asiduo al alcohol, sabe muy bien de esto. ¿Si no manejamos a los dirigentes sobrios en el poder que vamos a poder con los alcohólicos en el volante?

 4. Somos malos para construir edificios:

El gremio de la construcción en este país quedó entre ojos luego de la caída del edificio Space en la ciudad de Medellín.  Después de eso, en otros lugares del país, se ha manifestado la preocupación de los que ven sus edificaciones al borde del desplomo. Pero por lo pronto, que solo se preocupen los que viven en edificaciones construidas por la firma CDO.

 3. Somos malos para disimular la envidia:

Sabemos minimizar los logros ajenos. Eso nos sale a la perfección, pues el bienestar de un semejante nunca nos parece meritorio. Entonces el aludido respira el mal disimulo del envidioso y como sabe que ese sentimiento amargo a cualquiera pone en evidencia, remata diciendo que la envidia es mejor despertarla que sentirla.

 2. Somos malos para cumplir con el arriendo:

¿Qué arrendador en Colombia no ha lidiado con el inquilino abusivo que no le paga a tiempo? Ninguno. Aquí la ley protege más a los arrendatarios morosos que a los sufridos propietarios. Derechos que ellos hacen uso oportuno en tentativa de desalojo por parte del arrendador. El descaro les hace sentirse dueños de lo impropio y terminan hasta por desconocer el deber de pago.

 1. Somos malos para las matemáticas:

Pero ¿qué tendrán los números que tanto nos intimidan? Lo cierto es que la falta de pensamiento aritmético es causa de lo malo que somos los colombianos para tantas cosas. Medir, para que los edificios no se vengan al suelo; calcular cinco minutos más de sueño en las mañanas; contar cuántas multas le adeuda Martínez al tránsito; repartir el sueldo para que alcance para pagar el arriendo ¿no?

Por: Alexander Caban

E-mail: jhoncabanillas@hotmail.com

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