¿Cómo llegar?

¿Cómo llegar?

Luis Gabriel Rodríguez

Luis Gabriel Rodríguez

Existe en la vida un miedo reinante, que a la gran mayoría de personas – o por lo menos a mí– asusta e invade de incertidumbre y desasosiego, el éxito. Desde niño he visto como el mundo habla de cómo triunfar, cómo sobresalir, y cómo vivir. El lío se forma cuando curiosamente uno se pregunta sobre el verdadero significado del éxito o mejor acerca de cuál es la forma para llegar a él; y en ese momento todo se derrumba, porque de acuerdo a los parámetros establecidos por algunos, el éxito se mide en lo material y en lo profesional. Si es material, la idea es llenar las arcas, atiborrar los bolsillos de dinero, comprar carro, casa, finca y joyas, en conclusión ser millonario, tal es la realidad que muchos estudian para eso, nada más. Si por el contrario, el éxito es profesional las cosas se complican aún más, porque éste se asocia a la consecución de títulos y entre más se obtengan más “exitoso” se es, y peor todavía, quienes pueden conseguir títulos son los que tienen dinero, y excepcionalmente quien quiera deberle esta vida y la otra al ICETEX o cualquier banco para que le financie los estudios.

No pretendo cambiar los moldes de nadie, porque esa es una decisión personal, sin embargo quiero compartir que la lucha por la superación es toda una odisea, la forma de llegar a tan anhelada condición es la guerra con todos y por todo, y al final con uno mismo. Lo digo por experiencia, entrar a jugar por un puesto en el estrecho mundo del éxito es casi una muerte en vida ya que para llegar se necesita escalar posiciones, estudiar sin medida para diferenciarse de los millones de profesionales que existen en el país, hacerse amigo del que tenga poder, y hacer lo que se tenga que hacer (eso aparte de ser perverso es dañino). Y sería más fácil de no ser por nuestra naturaleza egoísta, por esa falsa premisa de ganar/perder que lo único que genera es una competencia salvaje por ostentar un puesto, el esfuerzo constante por sobresalir a costa de lo que sea, y peor de quien sea, eso le da cabida a envidias y opaca por completo el valor supremo de la solidaridad.

Por el contrario, el camino fácil existe, y no es fácil porque no se deba hacer nada, no; se requiere mucho esfuerzo, pero sin atacar a nadie, ni complicarse la propia existencia, el camino es encontrar la vocación, de lo que sea, pero encontrar eso que nos apasiona y dedicarse hasta el límite para lograrlo, trabajando en equipo, conociendo gente, compartiendo experiencias y sobretodo cambiando el concepto del éxito, llevándolo a ser mucho más que títulos y dinero.

La idea es superarse, claro, pero sin costos en la vida, o en la vida de otros. El éxito se construye de acuerdo al pensamiento de cada persona, y en mi concepto el éxito se logra, no a través de la obtención de dinero (aunque no sobra), o la consecución del título profesional, de maestría y doctorado (que tampoco sobran por supuesto), se logra cuando uno se encuentra con que lo que está haciendo para y con su vida se sale de la órbita de lo individual y se convierte en referente de desarrollo para otras personas, sí, en el preciso momento en el que uno encuentra a su ser interior y se proyecta, además así, la vida es útil, se contribuye a otros, se da valor a lo que se hace y cada vida encuentra la realización, ahí sí de cualquier tipo, profesional, laboral, personal, en fin.

Puede que no se llegue a ostentar el dinero de Ardila Lulle o Luis Carlos Sarmiento, pero quién me quita a mí el ser feliz ayudando a otro, trabajando en lo que me apasiona, escribiendo, compartiendo una película con mi novia, y agradeciéndole a Dios por darme la vida, y mejor, sabiendo cómo vivirla ¿Soy exitoso? Yo sé que sí.

Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa

@lgrdelarosa

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