Amor virtual

Amor virtual

Juan Manuel Rodríguez

Juan Manuel Rodríguez

Recuerdo que hace mucho tiempo, apenas apareció internet, me dio por chatear. En ese entonces tocaba conectarse a la autopista de la información ocupando la línea de teléfono, mediante ese particular sonido como del más allá.

Siempre me encontraba con una mujer o alguien que se hacía pasar por una (saber quién es quién en internet es algo realmente complicado). No recuerdo su Nick, pero la forma en que nos tratábamos de cierta forma era cariñosa. Dicha incursión mía en el mundo de las relaciones virtuales duro poco, pues paulatinamente le fui perdiendo interés al tema; ella vivía en Estados Unidos y la cuenta de teléfono aumentaba cada vez más.

Ahora desconfío totalmente de cualquier tipo de interacción virtual con el sexo opuesto, que le apueste a una relación sentimental. Creo que los chats fueron el primer medio que sirvió para dicho fin amoroso; pero como todo, eso evolucionó y ahora existen varias páginas que tienen como fin principal relacionar a las personas sentimentalmente. Muchas de estas son gratis y considero realmente afortunados a los que encuentran pareja en las mismas. También existen otras en las que toca pagar una mensualidad para que su búsqueda sea más exclusiva; suponiendo que por ejemplo se quiera encontrar a alguien que al igual que usted, le guste hacer muñecos de papá Noel con bom bom bun y papel crepé, qué se yo.

No digo que encontrar el amor de su vida a través de Internet sea imposible, pues he oído varias historias con final feliz. Lo que me parece malo de utilizar dicho medio, es que uno de entrada está pensando que va a conseguir pareja y/o el amor de su vida.

Opino que, en parte, esa ansiedad altera el sentido de las relaciones en cuanto a conocer a otra persona y, nuevamente, como hemos hecho con muchos otros aspectos de nuestras vidas, estamos intentando estandarizar algo que, casi en su totalidad, se debe dar de forma natural.

A todo esto se le debe sumar la cantidad de psicópatas que están sentados frente a un computador, buscando cómo aprovecharse de aquellas personas que le apuestan a esta nueva forma de socialización sentimental (¿Existe ese término?).

Acabo de abrir un perfil en una de esas páginas, donde me preguntaron primero por mi aspecto, pasando por mis gustos personales hasta mis inclinaciones religiosas. Para finalizar la inscripción, escribí “Hola” en todos los campos de texto requeridos, hasta que la página me permitió la opción de búsqueda. Dejé el rango de edad que me salió (21 a 35), di clic en el botón buscar y me encontré con perfiles como los siguientes:

  • Chica divertida buscando chico que la haga reír (¿Vale hacer cosquillas?)
  • Ven y conóceme (¿adónde toca ir?)
  • Espontánea, romántica y extrema (¡Una verdadera ganga!)
  • Buscando mi amor real (…)

Esta última, en parte, ayuda a mi conclusión. ¿Qué tan real puede llegar a ser el amor en un sitio tan surreal como en ocasiones lo es Internet?

Creo que algo que indiscutiblemente le falta a nuestra sociedad, en estos días, es que los humanos interactúen más en persona. Opino que el cara a cara desde el principio de una relación es importante. Sólo a través de mensajes de chat y correos nunca podremos conocer a fondo a las personas y mucho menos esperar tener una relación sentimental.
Les estaré contando si el amor de mi vida me envía un mensaje por medio de esta página.

Por Juan Manuel Rodríguez
Jma.rodriguez@gmail.com
@Vieleicht

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