Apartheid criollo

Apartheid criollo

Ilustración:  Xtian

Ilustración: Xtian

Por Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa
@lgrdelarosa

Bastante sangre, muertos, victimas y dolor intenso le ha costado al mundo la falacia de la supremacía de una raza sobre otra, el alimento del ego, el orgullo humano en su punto máximo. Mucho sacrificio en tiempo y vidas han debido cargar a cuestas en su largo prontuario, los Estados que promovieron conductas racistas, y que por una u otra razón se debieron someter a procesos de justicias alternativas que permitieran solucionar lo que a primera vista era imposible, vivir como iguales después de un periodo en el que reinó el odio, en el que la muerte se paseó campante por la tierra y los mares…

Sin embargo, no es sorpresa encontrar voces que no aprendieron la lección, que aún continúan insistiendo en los discursos de poder y dominación, los mismos que visualizan el mundo desde una esfera superior y que se creen ricos solo porque tienen dinero. Todavía existen desadaptados intolerantes que odian a los afros, que persiguen la superioridad de los blancos, y que niegan la igualdad como fundamento de la convivencia pacífica en medio de la pluralidad. En este sentido, cabe recordar las palabras de Benito Juárez cuando afirmaba que en los individuos como en las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz; por tanto, su contrario genera el conflicto, es decir, el irrespeto hacia la diferencia encuentra su cauce la guerra.

Y así, en el mundo y por supuesto, en Colombia (¿por qué íbamos a ser la excepción?). En días pasados Paloma Valencia, senadora por el partido político Centro Democrático, a través de un trino en twitter propuso un referendo para dividir el departamento del Cauca en dos, un departamento para los indígenas y otro para los mestizos… palabras más palabras menos, cualquier pronunciamiento de indignación frente a la barbaridad de la “honorable” senadora, es entendible y fácil de coadyuvar.

Lo que faltaba, los colombianos proponiendo estereotipos racistas, o mejor, las personas que descienden de una mezcla impresionante de razas en las que muy pocos pueden definirse de manera inequívoca, propiciando divisiones, en un país por naturaleza excluyente y desigual, hablando de separación. Con razón el partido político de la senadora aboga tanto por la terminación de los intentos de paz, son guerreristas por naturaleza, intolerantes, prejuiciosos, inicuos, ambiciosos e interesados.

De manera que Valencia, lo único que hizo fue evidenciar su espíritu malsano, justificando la defensa de la propiedad privada por encima de cualquier cosa, raza, persona, gobernante o líder, con sus afirmaciones lo único que demostró fue que su idea de perseguir la guerra sangrienta de Colombia se da en virtud al hecho de tener tierras en un territorio en el que hay presencia guerrillera y eso alterca con su patrimonio ¿será que no puede ir tranquila a su finca y por eso quiere reventar a bombazos a todo el mundo? ¿Será que su predio colinda con un territorio indígena que no le permite construir un acueducto propio para su finca y por eso es mejor confinar a los indígenas a un Cauca propio, alejado de los “mestizos”? No es un secreto que aquellos a quienes les duele tanto la paz, tienen intereses propios, y muy poco cerebro.

Senadora Valencia, ¿no se cansa usted de humillarse? ¿Acaso María Fernanda Cabal ha hablado con usted?

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