Así como uno se va, regresa

Así como uno se va, regresa

ASÍ COMO UNO SE VA, REGRESA articulo

Por María Camila Trujillo
@MariacamilaT

Mientras escribo esta columna aún no he regresado a las redes sociales. Sin embargo, sé por cuenta de unos mensajes invasivos que han llegado a mi celular, que se me acumulan cada vez más notificaciones. Tengo más de 84 mensajes por leer, dos nuevas solicitudes de amistad, un par de menciones en Twitter, rendimiento en Tumblr por un video que subí la semana pasada, actualizaciones de Flickr e interacciones en Vimeo.

Pertenecemos indiscutiblemente a un engranaje social, político y económico que enmarca todo lo que hacemos. A veces suena determinista, pero tiene sentido. Nuestros hábitos, conductas e incluso relaciones están mediadas por factores externos, y aunque como seres humanos podemos decidir sobre algo, la oposición constante entre la voluntad personal y las fuerzas externas siempre va a estar ahí, en tensión.

De todas maneras, intentar escapar de algo es un oxímoron porque así como uno se va, regresa. Despedirse de las redes sociales ha significado el inevitable retorno, pero el proceso deja algunas lecciones, que compartiré:

  1. Hay que dejar tiempo para sentir la tranquilidad que produce cortarle el canal de comunicación a personas tóxicas y negativas que llenan la atmósfera virtual de contenido basura.
  2. Sentir aislamiento por no estar en las dinámicas de siempre y pensar constantemente que “algo está pasando” y que uno “no está ahí para presenciarlo” es una falacia. La vida no transcurre en la virtualidad, sino fuera de ella.
  3. Darse cuenta que si se cae la nube, el contacto con ciertas personas podría perderse porque al creer que todo ya está en una red, en una cuenta o en un celular, uno no se ocupa de conocerlas más.
  4. Lo mismo pasa con las imágenes o la música. La solidez de muchos contenidos interesantes depende de la fragilidad de la red y si en algún momento colapsa, uno quedaría en cero, como computador formateado. No hay que dejar perder ni la fotografía, ni la música analógica, ni los escritos a mano.
  5. Definitivamente las relaciones más íntimas se mantienen a pesar de no estar en una interacción excesiva. La forma de contactarse es lo de menos.

La experiencia después de todo, me confirmó que aunque uno quiera escapársele al sistema, o quiera huirle a la sociedad,  la verdad es que el entorno y otros factores terminan por regularlo nuevamente. O fue la insistencia de mis amigos, o la necesidad de escuchar música que no tengo, o la falta que hacen las imágenes en el tiempo libre, o los vídeos que entretienen durante horas, o los perfiles que me gusta stalkear, o fueron todos juntos, sin embargo, hoy regreso a las redes sociales.

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