¡Ayuda! Soy muy popular

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#QueTalSiTwitterFueraReal

Debo decirles que no es la mejor sensación ver que algo o alguien te persigan todo el día o sino, pregúntenle al presidente Santos que carga el lastre de un políticoimpolítico que no lo juandaviddeja tranquilo ni en el baño. Tanto es así, que en la casa más popular de Colombia sienten cómo por los pasillos en la noche se escucha: “Mis huevitoooooos”… Antes de la operación reciente del mandatario de turno se creyó que era él quejándose, luego se dieron cuenta que era un fantasma remilgoso que se aferra a un pasado tormentoso –Let it be my friend- .

También está el caso de un presidente que por cada vuelo que toma –por alguna aerolínea socialista-  un pájaro se le acerca y le habla dándole tips para gobernar el país. De este pájaro ruiseñor, hablan que se le ofreció un puesto en el gabinete, pero que fue rechazada tal oportunidad argumentando motivos de libertad y de orgullo ya que al mismo, le hubiese gustado ser el único animal en el sitio, puesto ya ocupado.

En mi caso, han sido un par de años deun asedio terrible. Todo inició cuando se me ocurrió la grandiosa idea de volverme un acosador de alguien; quería sentir esa sensación de seguirle los pasos a cualquiera sin que este se dé cuenta.  Pero con el tiempo las cosas fueron cambiando y fui yo el seguido, o mejor, el perseguido.

Al principio era sencillo, unos cuantos personajes que replicaban y me seguían a todas partes donde iba. Lo soportaba bien ya que tengo alma de divo colombianowanna be y sentía que esos iban a ser mis 15 minutos de fama.  Pero esos 15 minutos se convirtieron en horas, días y meses, aumentando proporcionalmente la gente que me asechaba. Se iban agrupando estratégicamente afuera de mi casa. Comenzaron a traer fotos, imágenes, panfletos, era como una convención del partido verde en tiempos de Antanas: Cantidades de gente joven y unos cuantos viejos choco-locos arengando cosas que yo les decía de tanto en tanto.

Puedo jurar que hasta vi algunos en pleno paseo de olla hablando con opiniones finalizadas en un mismo #sentido. Era imposible salir a comprar el pan teniendo cientos de personas detrás de mí, pero lo realmente peor, estaba por venir.

Mirando detenidamente la turba iracunda, identifiqué un grupo de chiflamicas que se hacían llamar “Los Trolls”. Estos personajes se encargaban de recordarme a mi adorada madre cada tanto, todo lo que yo decía les parecía malo y hasta noté que un día intentaron robarme la clave de la puerta de la casa para poder entrar. Esa fue la tapa, no soporté más este yugo perseguidor que me imponía sin saberlo mi personalidad arrolladora que encantaba a tantos, así que decidí tomar cartas en el asunto.

De manera rápida, entré al baño y me senté en una silla al borde de una tina llena de agua. Lo pensé unos segundos y me fui de espaldas directamente al fondo de la misma –si, como Inception– despertándome de mis doce horas de sueño reparador. Prendí mi computador y cerré mi Twitter.

Mi experiencia Divo Style me enseñó que Twitter es como ser famoso y vivir en  Los Ángeles California, solo que sin millones de dólares en la cuenta bancaria y sin tener que soportar las pendejadas del prosti-contratista Justin Bieber o a la contemporáneo-drogadicta Miley Cyrus… ¿O sí?

@Juandescribe

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