Bogotá, danos ejemplo.

Bogotá, danos ejemplo.

Bogotá, capital de Colombia,  es un crisol de culturas y de situaciones que desconciertan a sus habitantes y asombran a sus visitantes. Situaciones que son plasmadas en los noticieros nacionales pero que muchas veces no quedan del todo comprendidas, hasta que alguien que viaja o que vive en esta ciudad las enfrenta.

Los brotes excesivos de inseguridad, si bien son similares con los del resto de las ciudades de Colombia (porque todas andan de capa caída) sobrepasan ese “límite” que se hanCarlos Hernando Zambrano formado los ciudadanos que ya aceptan que de vez en cuando atraquen a alguien en la calle, que de vez en cuando alguien muera bajo las llantas de un borracho al volante o bajo el puñal o el revólver de un atracador, que de vez en cuando saquen a la luz onerosos escándalos de corrupción y fraude de nuestros venerables padres de la patria, que de vez en cuando se quejen porque se roban sistemáticamente las tapas de las alcantarillas y hombres, mujeres, niños y perros se vayan entre los huecos sin muchas esperanzas de salvarse.

Prueba de ello es el bombo sonoro con la destitución del Alcalde de Bogotá Gustavo Petro Urrego el día 13 de enero, la cual no fue muy bien tomada por él según pudimos ver en los medios masivos de comunicación. Muchos lo adoran, otros lo detestan y su posible destitución genera una polarización innecesaria en la sociedad que lo que hace es agravar el clima de caos social reinante en Bogotá y en Colombia.

Independiente de su pasado, de su trayectoria política y de su discurso, son sus acciones las que le tienen en la mira de los entes de control y en la picota ante la sociedad.  No entraré a desglosar lo que muchos han explicado ni me tomaré atribuciones que no me corresponden porque no soy Bogotano sino Caleño y puedo estar fuera de foco ante algunos eventos previos. Pero si el mandatario toma con ligereza ciertas situaciones y no “acepta” que algunas decisiones fueron erradas, no da el mejor ejemplo a sus conciudadanos.

Petro y sus seguidores están felices frente a la decisión tomada por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca el día 14 de enero de detener su destitución por medio de una tutela fallada a favor del Alcalde de Bogotá, generando olas de satisfacción por el triunfo de la democracia y la justicia para algunos e inconformismo para otros por esa sensación de que “se están saltando las leyes y haciendo trampa” en esta situación.

Pero el asunto puntual no es ese. El asunto es que los errores en la vida se pagan con sangre o con plata, situación que debe enfrentar el alcalde de Bogotá y que debe afrontar con la cabeza en alto de la mejor manera posible, no ignorando lo ocurrido como se apreció en los medios de comunicación cuando lo notificaron, sino dando la cara y solucionando los problemas.

Es esa sensación de “me puedo saltar la ley” en el ambiente lo que nos afecta a todos y contribuye negativamente al caldo de caos social que enfrentamos a la fecha y que tantas víctimas arroja a diario, que no nos deja despegar y progresar socialmente haciéndolos pasar peligros, malos momentos y problemas cotidianamente.

Comments

comments