Brasil no tiene la culpa

Brasil no tiene la culpa

Especulemos un poco del mundial, de lo que se habla hoy, todo el mundo lo hace y yo también quiero expresar primordialmente que es injusto, calumniante y poco respetuoso culpar a los Brasileños de haber comprado ese partido de cuartos de final contra nuestra selección Colombia —tierra hermosa y querida de mazamorra y sancocho que tiene más problemas que haber perdido un partido—.

La selección Brasileña de fútbol no compró al árbitro español. ¡Por favor!, eviten hacer esos comentarios. La elección de los árbitros para cada partido es asignado para un monopolio más grande y poderoso. RecuerdeSebastian-Paris que esa empresa, es igual que todas, posee intereses, política y dentro también tiene muchos estados corruptos. Es normal que eso suceda en cualquier entidad de gran potencia. Y son ellos, quienes al final de todo, designan variables que pueden favorecer sus intereses. Hay que añadir además, que a pesar de los desaciertos que favorecieron a la selección anfitriona, también hubo varios –unos cuantos-, que favorecieron a nuestra tierra querida que no sirvieron para una mierda, pero que allí estuvieron. No caigamos como dicen por allí, en la victimización de tan solo una variable española. Porque incluso, se nos permitió dañar a la porcelana del fútbol.

Ahora bien, lo único que hizo la selección brasileña de fútbol fue tirarse, payasear, patear bolas, y rechazar balones como cuando jugábamos en el tierrero de la esquina. Pero jugó a lo que podían jugar y vencieron como cualquiera pudo vencer. Colombia no tuvo su tarde más brillante, tuvo errores como humanos que son y estamos afuera, nada más. Así, estamos afuera. No es culpa de nadie, a menos de que Dios sea brasileño y lo dudo, no que tenga nacionalidad, sino, de que exista Dios en realidad.

Pero volviendo al punto y dejando el patriotismo de lado, veamos con objetividad la situación de Brasil. De haber perdido, un país que ahora está en conflicto por ser anfitriona de uno de los eventos deportivos más grandes del mundo, habría tenido muchos más problemas. Sería un inconveniente. El fútbol, aunque a veces troglodita es de gran influencia política y se imagina usted, que un país que intenta oponerse a un evento como este, dividido entre los apasionados y los hambrientos, hubiesen tenido una razón común para creer que es una “mierda”, ¿Celebrarían? ¿Lo tomarían con calma?… Existe una razón por la cual esta selección tiene una protección institucional por parte de la empresa que justifica estos eventos, y es precisamente para darle al menos una razón a ese pueblo, de permitirse tener semejante evento aunque en sus filas muera gente de hambre.

Que se permitan la dicha que nos han negado a nosotros.

Ahora están en zona segura, entre los 4 “mejores” equipos del mundo. Estando allí, ya no necesita más protección, corrupción o engaños, porque allí, al menos, tendrá la calma de un pueblo rebelde.

Sólo queda una cosa por decir amigos: Bienvenidos, a los septuagésimos juegos de la FIFA.

Por Sebastián París

@Lenfert

 

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