Carta abierta a Juan Manuel Santos

Carta abierta a Juan Manuel Santos

Respetado señor presidente de la república.

Por medio de la presente me dirijo a usted, motivado por los diferentes escándalos de corrupción política que han salido a la luz pública en los últimos dos años; escándalos, de los que por supuesto usted ha salido muy bien librado, o mejor dicho, limpio y como siempre santo. Dichos escándalos, que no sé si vale la pena enumerar, por el contrario comprometen gravemente a quien parecía ser el Mesías de esta magullada nación; un redentor caído, embaucador y aún no crucificado.

¿Que cómo nos sentimos señor presidente?… Mal… desesperanzados, hundidos, solos, sin luz al final del túnel; Pero su mandato cumple un año de gestión y las cosas se ven bastante bonitas, por tal motivo considero oportuna esta comunicación para hacerle la siguiente petición: ¡NO SEA BRUTO! (no le conviene).

Usted, señor presidente, puede convertirse el próximo 7 de agosto de 2014 en un héroe nacional, en un rey alabado, en un verdadero santo si se dedica a hacer honestamente lo que tiene que hacer. Sería muy estúpido de su parte no aprovechar el PAPAYAZO que le está ofreciendo la vida para proclamarse como el mejor presidente de la historia de Colombia.

Cuando le hablo de convertirse en el “mejor presidente de la historia de Colombia” yo me imagino que usted se asusta y se pregunta si tiene las facultades para codiciar ese título… pues el cuento es más fácil de lo que usted cree porque no necesita ser muy inteligente para lograrlo, el único requisito es ser millonario y no tener la intensión de robarse el patrimonio nacional, así que yo creo que vamos por buen camino, porque millonario ya es, así que no sea bruto y no sea ladrón.

Seguir este amable consejo le conviene, incluso, más a usted que al mismo país, porque si en su mandato encontramos las mismas respuestas de corrupción, desfalcos, intereses personales etc, etc, creame que como sea nos la arreglaremos para salir a flote, eso sí, más magullados, más desesperanzados, pero al final de cuentas colombianos, y si algún pueblo sabe recibir pata, ese somos nosotros y después de tantos golpes volveremos a poner la otra mejilla. En cambio para usted señor presidente esta es una oportunidad única de hacer historia.

Me despido de usted, señor presidente, confesando que no marqué su foto en el tarjetón, que todavía me acuerdo de las caras de paseo de sus hijos llegando a una “humilde morada de descanso” en un helicóptero de las fuerzas militares, que celebro el hecho de que usted sea quien bese la mejilla de nuestro Mesías, y comprometiendome a hacer un grupo en Facebook apenas se acabe su mandato para pedir que se institucionalice un puente festivo en su nombre cuando usted nos convenza de que su honorabilidad y su inteligencia no es otro falso positivo.

Comedidamente,

Felipe Guevara Rincón.

PD: Aunque hasta el momento esto parece un cuento de hadas, todos sabemos que a este país no lo parió Walt Disney, y sus ollas podridas apenas son unas inofensivas pitadoras con los frijoles crudos.

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