Cinco años del MÍO

Cinco años del MÍO

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Jair Villano

Escuchaba los comentarios de los expresidentes de Metrocali de cara al servicio que presta el MÍO, pensé por un momento que se trataba de otro transporte o tal vez de otra ciudad. Pero no, ahí estaban ellos muy elocuentes hablando de mejorías en términos arquitectónicos y estéticos,  Luis Fernando Sandoval, actual presidente de Metrocali, fue más allá y habló de orgullo y cultura ciudadana. Entendí que se trataba de una serie de burócratas que ignoran los suplicios a los cuales los usuarios nos vemos obligados a padecer, diariamente. Peroa fin de cuentas es entendible: es que ellos andan en vehículos particulares y sí les llega el aire acondicionado.

María del Pilar Rodríguez, ex presidenta más reciente de la entidad, adujo que Cali es la única ciudad del país “que se ha propuesto reemplazar el 100% del colectivo y que lo ha logrado en las dos terceras partes”; ah, ella no ha sentido la incomodidad que es estar en una ruta del MÍO en las horas pico, con 30 grados de temperatura, con un centenar de personas que manifiestan un vistoso apremio. No ha sido blanco de fricciones, altercados, atracos, dilaciones en las rutas y de las prosaicas vociferaciones que emergen de tan augusto servicio.

Es a penas normal, pues, que dada la ficción en la que viven los funcionarios de Metrocali, la entidad considere necesario conseguir más pasajeros: o sea, que nos quieren más apretujados.

Luis Eduardo Barrera, presidente de la entidad entre 2009 y 2011, reduce la circunstancia sociocultural a un “sencillamente el sistema se terminará consolidando”. El sistema se consolida mejorando el servicio y no imponiéndolo, ¿¡olvida Barreras que en las presunciones democráticas se tiene en cuenta la percepción de la gente, y que en las verdaderas democracias se actúa conforme a ella!? Pero en estos lares, ni lo uno ni lo otro.

Así las cosas, es necesario reflexionar la manera en que la clase dirigente de esta ciudad concibe el desarrollo, presumen ellos que el inconformismo tiene su razón en la competencia, pregunta retórica: ¿acaso no es evidente que si el MÍO satisficiera la necesidad de los pasajeros, los buses urbanos y el transporte informal quebraría per se? ¿No será que la gente quedaría plenade mejorar el servicio?

Se necesita optimar el servicio antes que requerir más usuarios, se necesita un marco social antes que llevar a cabo un plan; a ver, recordar que no se trata de hacer urbes con características menos disímiles a las grandes metrópolis, se trata de pensar por y para el bienestar colectivo.

No obstante, cómo hablar de desarrollo en la ciudad de robustecimientos de grupos delincuenciales, homicidios y atracos, cómo pensar en mejorar si un insospechado, pero importante número de personas quedará al amparo de la calle cuando el transporte tradicional deje de existir. Me refiero a los calibradores de tiempo, quienes devengan un salario con aproximaciones a un mínimo. Hablo con “el mono” que aguarda en la Carrera 80 con Calle Quinta las rutasCoomoepal, me cuenta que no sabrá qué hacer cuando la ruta deje de transitar las calles. Por si acaso, tiene una familia a la que debe sostener.

Hablo de Noel Filigrana (Coomoepal), transportador de batallas y a quien los años le obstan de incorporarse a los requerimientos que le piden para laborar en el Masivo, pienso en Álvaro López (La ermita), quien padece la misma circunstancia.

Es innegable, en cualquiera de los casos, que la apuesta de este servicio no sólo ha mejorado la imagen caleña en términos estéticos, también ha reducido la polución que despedían los buses longevos. Ha fomentado un ethos importante con las sillas azules, sillas que en líneas generales son reservadas para personas en discapacidad y/o en estado de gestación.

Pero, ¿cómo estar a favor de un servicio que en cinco años sigue incomodando a sus pasajeros? ¿Cómo pensar en desarrollo si la administración no advierte la preocupación de ese sector informal que deviene sustento en el transporte tradicional?

No estimo que la solución sea acabar con el masivo, faltaba más; sí es imperativo, en cambio, crear una política que permita darle validez al juego semántico, me explico: que algún día todos los caleños sintamos, que el MÍO es nuestro.

Puede ver aquí el vídeo:

http://www.elpais.com.co/elpais/cali/videos/expresidentes-metrocali-realizan-balance-mio-su-quinto-aniversario

@VillanoJair

http://eldisidente22.wordpress.com/

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