Cine a la colombiana

Cine a la colombiana

Cuando estaba en la universidad asistí a una conferencia con el director de la película El Rey, que en ese tiempo se encontraba en cartelera. Ahí tuve la oportunidad de hacer la siguiente pregunta: ¿por qué los cineastas colombianos se empeñan en producir tanta violencia en el cine? Después de que el expositor me dio una larga y adornada respuesta, los asistentes pudimos concluir una cosa: la violencia es lo que vende en Colombia. Para muestra, muchos botones. No falta sino hacer un poco de zapping por los canales nacionales para encontrar montones de narco novelas, demasiadas para mi gusto. Por lo tanto he llegado a la conclusión de que por muy larga y adornada que fuera la respuesta que obtuve en aquella conferencia, fue la pura verdad.

Yo siempre he sido una fanática del cine, del hollywoodense, porque es el que tiene más variedad de títulos. Pero no hace falta ser un fanático o un erudito del séptimo arte para comprender por qué el sueño americano se ha convertido en un sueño mundial. Los gringos siempre son los que salvan el día, siempre se hacen ricos de la noche a la mañana, siempre acaban con los extraterrestres, siempre castigan a los malos, y se sienten felices y orgullosos de dar tantas palizas. Uno podría pensar: ah, claro, como son una súper potencia pueden hacer lo que les da la gana y entonces uno crece viendo películas como Querida, encogí a los niños y sueña con que el papá se invente una máquina que reduzca a la gente y llegar a perderse en el antejardín de la casa para que algo tan común y corriente se convierta de la nada en una aventura. Desde niños nos vendieron la idea de que en ese país tan lejano y tan cercano cualquier cosa puede pasar.

¿Y qué pasa si uno crece con las películas y novelas colombianas? Salvo contadas excepciones, todo lo que uno puede ver es lenguaje burdo, violencia, armas, sangre, guerrilla, masacres, gente que se siente orgullosa de ser mala. ¿Qué pasan con las aspiraciones de los niños que crecen en semejante ambiente? Un día saliendo de mi casa vi pasar a dos niños corriendo, jugando con armas imaginarias, donde uno le disparaba al otro mientras le decía: imagínate cuando nos toque esto de verdad.

Los colombianos somos gente creativa, inteligente, alegre, trabajadora, pero vivimos siempre con el pánico por delante, pensando que desde que ponemos un pie en la calle, algo malo nos va a pasar, porque estamos en un país violento y tercermundista. Nos quejamos de que alcaldes, gobernadores y políticos no hacen nada por nuestra seguridad, pero yo creo que esa es una razón coja. La cultura crea personas, las personas crean las ciudades y los ambientes, no los gobernantes. Ellos sólo gobiernan.

En una creciente industria cinematográfica en nuestro país, donde cada día aumenta la oferta de carreras como producción audiovisual, dirección de cine, actuación, etc; la invitación es a que quienes tienen en sus manos nuestra imagen, la que vendemos al exterior y al interior, se rompan el coco un poquito más y traten de imaginar otra cosa que no sean narcos, matones y prepagos, que de eso ya nos muestran bastante los noticieros.

Comments

comments