CIRQUE DE LA RUE

CIRQUE DE LA RUE

Dentro de las formas de expresión del Arte y la Cultura encontramos diferentes siluetas y matices que reflejan la variabilidad y lo cambiante del género humano, que siempre tiene maneras sorprendentes de darse a conocer a través de los sentidos.

El desarrollo de está gama de alternativas en ese especifico ámbito sirve para contrastar el ideal y el real de la sociedad, lo que podría ser con lo que realmente es, demostrando que como individuos somos uno pero como sociedad aún somos muchos,  unos muchos que no cohesionan y me atrevería a decir que ni  siquiera lo intentan.

En las próximas semanas en la ciudad de Bogotá se presentan los máximos exponentes  del arte moderno, la compañía del CIRQUE DU SOLEIL,  un espectáculo encantador, mágico, esplendoroso; una muestra cultural impresionante que cautiva el ojo de cualquiera que lo vea, un show que tiene una perfecta sincronía entre sus participantes y que integra de manera ejemplar al público, haciendo de este parte del espectáculo que se presenta. Sin duda alguna un claro ejemplo del Ideal de sociedad que debería existir.

En este lado del mundo somos dueños de las particularidades, y aunque pareciese que no es posible, hay una en nuestra cultura que está ligada muy fuertemente con los señores del circo, lo que pasa es que no es un show rimbombante ni estrambótico, es el vivir de personas sin oportunidades que buscan en este medio una forma de vivir.

Señor(a) lector(a), ¿se ha fijado usted alguna vez en ese hombre o mujer que se hace en medio de la cebra cuando el semáforo está en rojo?  Exactamente de ese personaje le hablo, del que juega a malabarista, del que traga fuego, del que quiebra vidrios, de la que monta el monociclo, de las porristas-trapecistas de la acera.

Esa singular mezcla de sabores, colores y matices que vemos en cada semáforo es una muestra impresionante de cultura, una cultura abandonada o en el lugar equivocada, tal vez desarrollada empíricamente pero que también hay que disfrutar, no todos los que van al semáforo son marihuaneros y no todos son almas de dios tampoco, pero disfrutar del espectáculo que nos ofrecen no le hace daño a nadie.

En Bogotá va a ver un show súper montado con una infraestructura tremenda, con gente profesional en eso, y hacen del arte una carrera, debo confesar que a veces, desearía que a el traga fuego del semáforo de la avenida del rio yendo hacia la portada le enseñaran un poco de lo que saben, así no anda con la piel quemada pidiendo monedas, otras veces desearía que se unieran todos y formaran el CIRQUE DE LA RUE.

Nota Final: Un país sin cultura es un país sin alma.

Tomada de: http://eltemadelacalle.blogspot.com/

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