¡No eres tú, Soy Yo!

¡No eres tú, Soy Yo!

Todo el mundo conoce esa frase, a todos nos la han dicho y en algún momento la hemos pronunciado, pero, ¿Qué significa realmente?

Indudablemente hace parte de una asociación trágica y dolorosa en la mayoría de los casos, es una frase de cajón utilizada para cortar relaciones y/o pedir tiempo (que a final de cuentas es lo mismo), pero como todo en nuestro medio, este cliché resulta ser algo cultural.

Las palabras y las oraciones no hacen malo el contenido; lo que sí lo hace es cómo lo asociamos. Por eso, hace ya algún tiempo, me interrogué el modo en el que pueda hacer de esa frase algo bueno, una oportunidad en vez de una decepción.

Y fue ahí donde mi mente hizo ¡Click!, si es un asunto cultural la forma en la que miramos una simple frase, entonces debe ser un asunto cultural donde la misma frase pueda tener efecto; así como inevitablemente en algún momento es mensajera de desilusión, puede ser en la mayoría de las veces motivo de alegrías.

Tenemos un serio problema cultural en este país, que no nos permite avanzar y ciertamente nos mantiene estancados. Hay un patrón claro y definido, nadie toma la culpa, nadie se hace responsable, todo el mundo huye, saca excusas y voltea la cara como si no fuera cosa de uno; pero para quejarse todos sacan pecho, critican, hablan exponencialmente y argumentan como si tuvieran la receta para la vida ajena, ¡miramos perfectamente la paja en el ojo ajeno y no vemos el volcán en el nuestro!

Vivimos felices criticando el sistema, y no pensamos dos veces en lanzar atropellos contra el gobierno, nada funciona según nosotros y todo va cada día de mal en peor; permítame preguntarle querido ciudadano “ejemplar” ¿Qué hace usted para cambiar la situación?

¡Es que no es el gobierno, es usted; no es la gente, es usted; no es el otro!, ¡Es usted!

¿Han pensado alguna vez cuántos accidentes de tránsito se pueden evitar dejando la pereza de caminar media cuadra de más para usar la cebra o cruzar un puente en vez de atravesarse como animal por todo el medio de la calle?

Como ese hay miles de ejemplos; con los platos sucios en la casa, con el trabajo, con el deporte, podría seguir pero el espacio en la columna no me alcanzaría.

La invitación es a dejar esa mentalidad egoísta y misógina, asumir la propia culpa y mejorar el error, esconderse en otros es de cobardes y aunque es la salida más fácil, no conlleva a nada. Por último les dejo este video que ratifica mi postura, es cuestión de nuestra mentalidad mas que de otra cosa.

¡Disfrútenlo!

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