¡Un Espacio por favor!

¡Un Espacio por favor!

Autora: Andrea López Salcedo

“Un espacio por favor” se ha convertido en mí frase favorita, la pronuncio todos los días y en casi todo momento.

Así es señores, acaso a ustedes no les ha sucedido que, sin darse cuenta; la mayoría del tiempo, utilizamos palabras como: permiso, perdón, con permiso, me disculpa, se puede correr. En ocasiones, dependiendo de nuestro estado de ánimo o de algunas personas con pequeños o grandes problemas en los oídos que ¡No Escuchan! que uno está pidiendo permiso para pasar, para sentarse en el Mío (masivo de transporte de la ciudad de Calí) o para cualquier cosa, nos toca recurrir a otras “palabritas” como: “será que se puede correr ¡si!”, “señor, será que se puede quitar, desde hace rato le estoy diciendo” o en casos extremos (de sordera aguda), algunas personas utilizan la agresividad: “¡O se quita o lo quito!”.

Lo anterior, no tiene ningún inconveniente; porque, es muy normal pedir permiso, lo que ¡No! Tolero rotundamente, es la falta de respeto de algunas personas, que muy seguramente les duele decir “permiso” (quien sabe a lo mejor sufren de halitosis).

Los Colombianos, somos distinguidos en otros países por nuestra formalidad y nuestras formas de vida autenticas y divertidas; entonces, si todos colaboramos y damos un espacio para que los demás pasen la calle, la avenida, el Mío o cuando vamos en el carro; la congestión sería mínima y habría mucho más orden en nuestra ciudad.

Obviamente, no en todas las ocasiones se puede pedir permiso; porque, a veces resulta imposible, por ejemplo: cuando vamos en el carro en mitad de una congestión vehicular, sería imposible, bajarnos y gritarle a miles de carros “me pueden dar permiso” o “un espacio por favor”, la verdad eso sería imposible.  Lo que sí podríamos hacer en ese caso es: dejar de pitar, porque lo único que producimos con eso es: estrés, rabia, desesperación y adivinen ¿qué pasa?– el trancón sigue ahí-.

Es cierto que en algunas ocasiones, cambiamos de humor por distintos motivos (en especial nosotras las mujeres que tenemos cambios de humor constantes) y algunas veces esto se puede ver reflejado en nuestra forma de actuar y de hablarle a la gente, para nadie es mentira que hay personas que un día saludan y otro día, simplemente no conocen; pero, yo insisto en que, nada cuesta pedir permiso y todo sería un poco diferente si algún día aprendiéramos a decir ¡Un espacio por favor!

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