¿El machismo en decadencia?

¿El machismo en decadencia?

Sucede más bien que el tradicional evento resulta demasiado cursi, demasiado ceremonioso, a los ojos de los hombres heterosexuales. A fin de cuentas ellos tienen a su disposición otro tipo de certámenes más acordes a sus gustos y necesidades libidinosas: el chica Harley o la mejor cola, por ejemplo.

O sencillamente pueden alimentar su morbo con las chicas Águila, las Playboy, las Car Audio o las modelos de protocolo, todas ellas damas que cumplen con el prototipo de belleza que gusta al macho cabrío: curvas pronunciadas, carnes en abundancia, culos y tetas gigantes, sin importar si son producto de la silicona y los biopolímeros.

El reinado nacional de belleza con sus trajes artesanales y de gala, sus obras sociales, su sesión de preguntas insulsas y sus mujeres que muchas veces no corresponden a los estándares de la belleza traqueta como pasaba en otros años, resulta demasiado anodino para el gusto del macho alfa.

En conclusión, la decadencia del magno evento está lejos de reflejar la agonía del machismo. Éste sigue vivo, coleando y permeando todas las capas de la sociedad. Ahora coexisten el machismo que obliga a la mujer a estar encerrada en una casa  barriendo, limpiando o fregando platos, con otro machismo que le da valor a la “hembra” por su dimensión puramente sexual, orillándola a ser portada de cuaderno o de afiche de taller mecánico, o simplemente prepago.

La dictadura fálica no ha sucumbido ni está en trance de hacerlo. Basta oír las declaraciones del senador Roberto Gerlein donde despotrica de los “hombres que comparten  catre” para entenderlo. El congresista denosta a los gays, pero al mismo tiempo califica de bello el sexo lésbico. Y cómo no, si no hay nada que haga hervir más la líbido del macho hetero que ver dos féminas buenonas, desnudas sobre un lecho, acariciándose y besándose.

Bastaría que el señor Rainmundo Angulo cambiara el formato de su concurso de belleza, para que éste recuperara su gloria. Podría suprimir los desfiles artesanal y de gala junto con la sección de preguntas, y dejar sólo el desfile en traje de baño. Pero eso sí, las candidatas obligatoriamente deberían ser bien pechugonas y además modelar en topless. ‘Desfile de pezones’ sería un buen nombre para el evento.

Estamos lejos de que ‘Ray’ introduzca cambios tan de avanzada. Entre tanto en Colombia los crímeses contra mujeres  continuarán siendo pan de cada día, bien sea feminicidios, abusos sexuales, violencia intrafamiliar o ataques con ácido. El sistema patriarcal que nos domina está lejos de desaparecer. Basta ver que en la mesa de negociación con las Farc el Gobierno no incluyó ninguna mujer. Y la guerrilla incluyó a Tania, más por show mediático que por otra cosa.

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