“Parce tengo una pereza”

“Parce tengo una pereza”

Hace poco alguien me dijo que comodidad es sinónimo de mediocridad, en ese mismo momento me di cuenta de que mi vida está basada en evitar la fatiga,  lo que significaba que tal vez yo era totalmente mediocre. Corrí a encender mi computador y buscar el significado exacto de la palabra mediocre y encontré en el RAE la siguiente definición: “De poco mérito, tirando a malo” vaya sorpresa la que me lleve, hasta ese momento pensaba que era digna de las mejores cosas porque a todo le ponía empeño.

Reflexionando sobre el tema, entendí que en realidad era mediocre y que esa mediocridad hizo que por mis narices pasaran  oportunidades muy importantes, las cuales no agarré por pereza a levantarme de la cama en donde estaba supremamente cómoda. ¿Cuántas veces quise aprender a tocar guitarra? ¿Cuántas veces quise entrar al curso de inglés? ¿Cuántas veces me ofrecieron un trabajo extra? ¿Cuántas veces me invitaron a correr? Si tan solo hubiera aceptado todos esos “llamados”, de seguro mi vida sería totalmente distinta; podría ser músico, bilingüe, tener el trabajo de mis sueños y una estado  físico envidiable. Se suponía que hacia las cosas bien porque todo lo que me TOCABA hacer, lo hacía como tenía que ser aunque  a veces me daba pereza, entonces me conformaba con un: “bueno” y no pensaba en un: “¡excelente!”.

Inmediatamente me puse a analizar lo que tenía a mí alrededor y descubrí que aquellas personas a las que criticaba por estar “metidos en todo” o aquellas que “no tienen vida” porque nunca tienen un rato para ver la novela o para sentarse a mirar el techo de la casa, son las personas que mayores ventajas tienen frente a la vida, porque a ellos no les da pereza madrugar para hacer un trabajo, trasnochar para hacer excelente la tarea, sacrificar los sábados para ir al curso de inglés  y no ver su programa favorito porque es mejor leer un libro.

Pero no soy solo yo la que se conforma con lo pequeño y la que se queja de lo poco que tiene, somos todos los colombianos que  nos quejamos de los políticos corruptos, pero nos da pereza averiguar quiénes son o nos da hartera ir a votar, nos quejamos de la delincuencia, pero nos da pereza ir a denunciar, nos quejamos de la pobreza, pero nos da pereza trabajar un poquito más, nos quejamos  de vivir en conflicto con nuestra familia, pero nos da pereza sentarnos a hablar de los problemas. Y así nos pasamos la vida, quejándonos de lo que no tenemos pero no hacemos esfuerzos para conseguirlo, porque “parce tengo una pereza, mañana lo hago” y de mañana en mañana se nos pasa la vida, esperando que todo nos llegue del cielo porque “lo que es pa´ uno es pa´ uno” pero mi querido amigo si usted no se esfuerza entonces no pretenda alcanzar sus metas.

Yo por mi parte decidí pasar de 3.8 al 4.8, del sobresaliente al excelente, del más tarde al ahora. Dentro de unos años les contaré cuales fueron los resultados, pero espero que ustedes también me cuenten los éxitos que lograron.

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