A mí sí me incoMODA.

A mí sí me incoMODA.

Bettina Ruiz

París, luces, lujo y ’MODA‘; durante años las diferentes tendencias se han transformado y de una forma cíclica extraña; lo que usaban las abuelas ahora es lo mas ’In’, aunque hace un par de años las condenáramos de anticuadas, y juzgáramos su mal gusto.

Cuarenta mil años atrás la única motivación para vestirse era cubrirse de las inclemencias del tiempo y el frío, usando las pieles para tal fin; pero ¿en qué momento nuestra motivación empezó a ser agradarle al otro o vernos mejor que el resto?

Recuerdo cuando los jeans bota campana eran lo que marcaba la parada: entre más ancha la bota, mejor se veían y atraías el doble de miradas. Un día lo que yo creía que era moda dejó de serlo; en las vitrinas esos maniquíes de cuerpos perfectos y cabello arreglado, usaban jeans que tomaran la forma de la pierna siendo lo más entubados posible. Si tienes uno que corte la circulación serás la mujer más hermosa.

¿Por qué de la nada me cambiaron las reglas del juego? El vestido con boleros y los zapatitos tipo mafalda de charol eran mis favoritos, luego según lo aceptado socialmente me empezaron a gustar las blusas cortas con mis infaltables jeans anchos; años más tarde esas blusas cortas eran imperdonables y me enamoré de las blusas con encajes y flores acompañadas de unos buenos jeans estrechos.

Sí, lo sé, también fui víctima del qué dirán y de esas tendencias traídas del extranjero, de las que por cierto generalmente desconocemos la procedencia; pero ahora que tengo un poco más de conciencia he decidido revelarme; tal vez la palabra ’revelarme’ sea un poco fuerte, pero he recapacitado y he descubierto que estas modas infundadas e introducidas en nuestras mentes cual chips, llegan a tocar tan fuerte pero sutilmente nuestras conductas, que llamamos “guisa” o “con mal gusto” a la primera que se nos pasa enfrente usando algo un poco diferente.

Jamás fui amiga de los colores fluorescentes, que por cierto, de nuevo tomaron auge últimamente.  Con ellos, nació mi inconformidad al ver que meses más tarde los tonos pastel, de colores como el salmón y el verde, inundan las vitrinas, las calles de la ciudad y obviamente los muros de facebook.

¿Por qué ese verde viche que usabas para salir el sábado en la noche ahora te parece la cosa más abominable, mientras usas tu entubado color verde menta?

Creo que viene siendo un buen  momento para abrir la mente y darnos cuenta que cosas tan simples como lo que usamos hace parte de nuestra identidad. Y como tal, no debe ser influenciada ni por Valentino, Jean Paul Gaultier, Oscar de la Renta o Louis Vuitton.  Así como estamos tratando de aprender a respetar diferencias sexuales y de credo, debemos reconfigurarnos un poco, y ver si aprendemos a respetar pequeñas diferencias, como lo que para cada cual es la moda y el estilo.

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