A ver si ahora sí lo leen

A ver si ahora sí lo leen

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César López, Director de la Revista El Clavo

Con la muerte de Gabo, como le decían sus amigos y cientos de miles de atrevidos como yo, llegan varias reflexiones para que su paso por este mundo sea más provechoso. Lo primero es que así como todo caleño debe leer El Alférez Real para entender su ciudad, todo colombiano debe leer la obra de García Márquez para comprender parte de la realidad de su país. Lo segundo es que el Estado debe promover las artes y estudios de las letras entre los jóvenes, no puede ser que la principal motivación de una persona para escoger qué estudiar, sea el simple hecho de conseguir empleo. Y lo tercero es el ejemplo que el fallecido escritor colombiano debe ser para todos. Eso es precisamente lo que, desde la cotidianidad, nos toca, porque con el hecho de ponerle su nombre a una calle o a un colegio no se conseguimos nada trascendental.

Es increíble que en otros países sepan más de nuestros escritores que en Colombia. En Venezuela, Chávez hizo imprimir miles de copias de Cien años de soledad y las repartió entre la gente. Nosotros ni siquiera por deber u obligación tenemos toda la obra o parte de ella en nuestras casas. Debería crearse alguna ley que subsidie a las editoriales para que el valor de los libros sea menor y de esa forma estimular la lectura.

El nobel colombiano nos deja la lección que encontrar lo que nos hace felices, de conocernos a nosotros mismos y tratar de ser los mejores, es lo que nos permite luchar y trabajar por conseguir propósitos, por llegar y terminar nuestras tareas. Es decir, trazarnos metas reales basadas en sueños, es lo que le permitió a García Márquez alcanzar el Premio Nobel. Llegó al punto de vender todo, de gastarse hasta el último peso –pero siendo profundamente feliz– y pudo editar su primer libro y así llegar adonde ningún otro colombiano ha llegado.

Nos corresponde a nosotros trabajar por conseguir nuestros sueños, porque necesitamos más Gabos en Colombia y en Cali, necesitamos que más escritores, cineastas, médicos, científicos y hasta políticos sean ejemplo para los jóvenes de nuestro país. Solo así la memoria de García Márquez será un impulso para muchos que día a día enfrentan las adversidades de un sistema que premia el todo vale y castiga lo diferente y lo creativo.

Ser escritor no es un tema fácil, como todo, solo los convencidos de su elección salen adelante en el campo de las letras y las artes. Pero algo es seguro: la satisfacción de publicar e influenciar nuestro entorno y la capacidad de trascender hacen que la gran mayoría de los artistas le hagan contrapeso a las lógicas de consumo y desarrollo profesional.

Esperemos que ahora que murió Gabo muchas personas se interesen por leer sus libros y cuentos, que sirva de incentivo para que muchos padres de familia motiven a sus hijos para que sean felices más que exitosos, y para miles de jóvenes retomen las letras y las artes como proyecto de vida. Que la memoria de Gabriel García Márquez quede en nuestra mente y en nuestro corazón, que su obra perdure, que valga la pena su paso por este mundo y que sirva de ejemplo para todos.

Por César López
Twitter: @cesarlopez_

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