Prefiero ser mutante

Prefiero ser mutante

El otro día me encontré en El Corral a un amigo que camella con política y me dijo: “te vi muy sonriente en el Festival de Música Petronio Álvarez tomándole una foto a Piedad Córdoba con un ejemplar de EL CLAVO”, pero lo decía decepcionado, como si debiera sentirme mal, como si la situación fuera una vergüenza. Entonces, me acordé una vez más de Jaime Garzón, cuando en una charla se refirió al problema que hay de ser diferente en este país. El man hablaba que era muy curioso que todo el mundo dijera que Colombia necesita a alguien diferente para gobernar, porque los de siempre han sido un desastre. Pero resulta que cuando alguien es diferente o piensa distinto, otra vez todo el mundo le cae encima y le dicen que está loco.

El tema de la falta de tolerancia es bastante grande en nuestro país. Uno quiere que todos piensen como uno y desde ahí las cosas están mal, de ahí los fenómenos de polarización y los pedos que se arman en muchos temas, no sólo en política sino también en religión y fútbol. Si no lo cree, pruebe a la hora del almuerzo hablándole mal de Uribe a un “Furibista” típico y verá cómo usted inmediatamente pasa de ser un familiar o amigo, a un guerrillero. Nos enceguecemos de una. También, pruebe con un Cristiano protestante, de ésos que saludan y se despiden en nombre de Jesús, y trate de explicarle que usted no es como él y que también está bien.

Los curioso es que este tipo de reacciones no son solo le pasa a la gente cuando envejece, que se pone con chocheras y terquedades pendejas, también nos pasa a los jóvenes cuando vemos a otro con una pinta distinta a la de uno. Entonces, empieza la criticadera porque el uno es emo y anda todo triste, que porque el otro se monta en una Chiva Rumbera, o porque el otro es radical del rock y se viste como momia y el que está a la “moda”, el “normal” porque se parece a todos.

La gente está destinada a ser diferente, tenemos una historia de vida particular y es en lo distinto en donde uno se forma. Eso se aprende en la universidad, tal vez de las cosas más importantes de ir ahí es conocer gente distinta a uno porque en el colegio todos éramos iguales. Es ahí, donde tenemos la fortuna de conocer a blancos, indios y negros, donde hay maricas, gente que fuma marihuana, nerds, sapos y vagos. Todos sirven para formarnos porque son diferentes y generalmente a esos raros les llaman mutantes o marcianos. Sin embargo, como esta gente es diferente y ven las cosas de forma distinta, son los que inventan Google, los que crean el iPhone, los que hacen ciencia y los que piensan que las cosas como están deben cambiar, a pesar que toda la humanidad piense que no y se resistan al cambio.

Qué pereza que todo el mundo sea igual, que todo piensen igual que yo. Qué mamera las modas, que todos estén detrás de Uribe, estudiando lo mismo, tirando para el mismo lado. Qué mamera el nuevo álbum de Shakira, La W, qué pereza el reggaeton, el Factor X y las novelas sobre narcos. Por eso, me gustan los diferentes, los que piensan cosas distintas y no les da pena decirlo, los que levantan la mano en clase y le dicen al profesor que no le entendieron ni un carajo. Por eso, no me da pena tomarme fotos con Piedad Córdoba, ver Contravía de Hollman Morris y unirme a la revolución de las cosas pequeñas de Pirry. Hay que darnos una oportunidad, la Historia dice que esos locos son los que terminan arreglando el asunto, desafortunadamente muchas de sus enseñanzas se aprenden cuando los han matado y silenciado por una cosa en particular: ser diferentes.

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