Despidiendo a sus colaboradores

Despidiendo a sus colaboradores

La Revista EL CLAVO despidió a sus colaboradores en una mañana y tarde espectacular, llena de regalos, carne, papitas, gaseosa, y mucha cerveza. En medio de risas, esas mismas risas que caracterizan a toda la revista, sus contenidos, sus personajes y sus integrantes. Risas que alimentaron un año más de vida, un año más de trabajo, y un año de fructíferos triunfos.

La despedida aunque deleitante, también fue nostálgica, reconociéndoles a dos integrantes que han estado con la revista desde la época de los dinosaurios –Darío y Meza-, su colaboración entrega, y amor por un proyecto con más de 16 años.

No puedo recordar a cada uno de los que estuvo allí, El Clavo ha sido siempre una familia grande que tiene amor por lo que hace. Una familia que le apasiona la fotografía, la ilustración, la escritura y todo aquello que sea una expresión. Pero sí recuerdo a su diseñador pidiendo más cerveza.

También, hay que reconocerle a dos personas el trabajo de todo un año, como lo mencionó su director: “Lina Botero y Alejandra Petro” quienes encabezaron el proyecto y le dieron un nuevo aire, una nueva perspectiva, un nuevo diseño y claramente, nos brindaron la oportunidad a todos nosotros de integrarnos más.

¡Gracias!

Quiero aplaudir además, a César López, su director. Que cuando tenía granos en la frente, se le salía el gallo cuando hablaba y era un modelo de ingeniero, decidió crear un proyecto como El Clavo, y aún más extraordinario es que después de 16 años, la revista aún exista y lo haya visto crecer a él. No es la misma persona –aunque cuando él era un puberto yo era un modelo de espermatozoide–, porque es evidente que la gente cambia con el tiempo. Y muchas personas, como lo es él, cambió para bien. Yo lo hice también, ahora no bebo tanta cerveza como ayer.

La despedida que estas personas hicieron para nosotros que brindamos nuestro conocimiento y tiempo a contribuir en una comunidad como es la revista, fue más allá de divertida, fue educativa. Aprendí que mezclar carnes me causa indigestión, y qué lo más importante para nosotros, son los lectores. Ustedes, que se toman la molestia de permitirnos hablarle.

Pero esta columna, quiero dedicarla especialmente a la Revista, a todos aquellos que forman parte de ella, que con su tiempo, contribuyen a que sea mejor, a que se cree opinión y a que el lector como usted y como yo, se rían y reflexionen.

¡Gracias!

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