El regreso de una loba.

El regreso de una loba.

Volver a leer lo que uno escribió es volver a creer en lo que uno alguna vez sintió y bien,  eso sigue siendo parte de uno. Es lo que me he venido repitiendo una y otra vez.

Y si,  sigo creyendo en el anhelo de lo salvaje.  Sigo creyendo que una mujer sana se parece mucho a una loba. “Todas sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la Mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas.”

De esta manera si te das cuenta (…) Los  lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes.

Y, sin embargo, ambos han sido perseguidos,  y falsamente acusados de ser voraces,  demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores. Han sido el blanco de aquellos que no sólo quisieran limpiar la selva sino también el territorio salvaje  de la psique, sofocando lo instintivo hasta el punto de no dejar ni rastro de él. La depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar.

Clarissa Pinkola. Autora de Mujeres que Corren Con Lobos, nos invita a las mujeres a conocernos mejor  desde nuestras raíces más interiores que son  la intuición y la creatividad. Lo que resulta más apasionante y revelador de esta obra es el llamado que hace a la mujer a volver a reencontrarse con su espiritualidad. Un urgente llamado a ponerse en contacto con la intuición profunda, a desarrollar la creatividad a través de la escritura, la danza, la pintura, y todas las artes que nos ayuden a sacar nuestro yo profundo de su escondite.

La mujer salvaje no es una loca desadaptada, al contrario,  es el olor a buen barro. Es la protesta a voces contra la injusticia y el maltrato. Es aquella por cuya búsqueda dejamos nuestro hogar. El hogar al que en algún momento  regresaremos. Así pues,  unirse a la naturaleza instintiva no significa comportarse como una loca sin control, o perder las relaciones propias de una vida en sociedad. Significa justo lo contrario, porque la naturaleza humana posee una enorme integridad.

Sería un error pensar que se necesita ser un héroe endurecido para lograrlo. No es así. Se necesita un corazón que esté dispuesto a morir y nacer y morir y nacer una y otra vez. “Quizás, ser nosotros mismos nos causa ser exilados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exilarnos de nosotros mismos”.

Si has intentado encajar en algún molde y no lo has conseguido, probablemente has tenido suerte. Es posible que seas una exiliada, pero has protegido tu alma. Es peor permanecer en el lugar que no nos corresponde en absoluto que andar perdidas durante algún tiempo, buscando el parentesco psíquico y espiritual que necesitamos. Jamás es un error buscar lo que uno necesita. Jamás.- (Clarissa Pinkola Estés, Mujeres que corren con los lobos ).

Las mujeres en general viven con muchos miedos, debemos recordar que de toda manera, hay muy pocas cosas correctas/incorrectas o buenas/malas en este mundo. Existe, sin embargo, lo útil y lo no útil. También hay cosas que a veces son destructivas, así como cosas productivas.

Por lo general cada miedo tiene tres partes: una parte es un residuo del pasado (siendo esto a menudo una fuente de vergüenza), otra parte es una carencia de certidumbre en el presente, y otra parte es miedo a un resultado deficiente o a consecuencias negativas en el.

Con miedo o no,  hay que reconocer que es un acto del más profundo amor permitirse a uno mismo ser movido por el alma salvaje de otro. En un mundo donde los humanos tienen tanto miedo a “perder”, hay demasiados muros que nos protegen de disolvernos en lo luminoso de otra alma humana.

Por eso a veces no existen palabras para alentar la valentía. Y  a veces debes simplemente saltar…

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