El reto de ser mujer

El reto de ser mujer

Autora: Astrid Carolina Ramírez

Una mujer significa más que un objeto de deseo sexual, va más allá de unas curvas prominentes, no es sinónimo de una escoba o un trapero y no tiene parecido a un saco de pelea.

Nacer en este mundo siendo mujer, se ha convertido en un desafío, un señalamiento con el que hay que sobrevivir, luchar en un mundo de hombres y en una sociedad que durante muchos años nos ha condenado a ser invisibles. Esta realidad no es nueva, a través del tiempo mujeres como Policarpa Salavarrieta, Cleopatra, Juana de Arco y muchas más han conquistado espacios antes inimaginables, porque ¡somos unas berracas!

Pasamos de ser un cero a la izquierda a ser esclavas, de ser reproductoras a ser amas de casa y en la actualidad se tienen beneficios, pero en algunas ocasiones hacemos el retroceso. Ahora también tenemos la oportunidad de trabajar, aunque el mundo laboral se reduzca cada vez más y en algunos casos no haya  el mismo reconocimiento, y el pago dependa de si eres hombre o  mujer.

Tenemos una libertad condicional, esta consiste en tener la posibilidad de hacer “cualquier cosa”, pero aténgase a las consecuencias. Es poder usar cualquier tipo de ropa, pero en caso de escoger un vestido que moldee todo el cuerpo con un gran escote en la espalda, se corre el riesgo de quedar con poca ropa en la mente y los ojos de algún hombre.

Somos catalogadas como el sexo débil, y de eso no tenemos ni un pelo, capaces de dirigir un país, de luchar en una guerra, y de controlar un monstruo rabioso que quiere aprovecharse. Desempeñamos mil labores al mismo tiempo, la casa, el trabajo, los hijos, el esposo y la vida social. Ni qué decir de cada dolor que sentimos, usamos cera para cualquier parte del cuerpo, damos a luz a un ser después de haberlo carado por 9 meses, nos mantenemos de pie aunque los tacones de 10 centímetros estén sacando ampolla, permanecemos en el sol por horas con tal de tener el color perfecto, somos únicas.

Si el panorama se muestra alentador, las cifras ¡no!, cada año 35.000 mujeres son maltratadas sólo en Colombia. Este dato se extenderá si el valor de la mujer se le sigue dando por lo que tiene en medio de las dos piernas, por su físico, o  si las mujeres seguimos creyendo en el amor a golpes y pensando que somos menos porque fuimos sacadas de una costilla y culpables de haber mordido la manzana.

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