El sinvergüenza del cura

El sinvergüenza del cura

Es increíble que en medios de comunicación masivos un sacerdote (cortesía de la Revista Hecatombe que lo hizo publico en facebook), un tal Monseñor declare literalmente:

“Sobre los casos de pedofilia hay una cosa que la opinión publica parece no querer entender; se puede amar a través del tacto, se puede traspasar energía espiritual a través de caricias, los menores son más susceptibles y reciben de mejor forma está energía. Lo que han hecho los medios es tergiversar nuestra practica con hechos”.

Y sí, a lo mejor, estamos tergiversando la práctica con hechos. A lo mejor, los niños necesitan que su espíritu sea estimulado con toqueteos de parte de algunos sacerdotes, a oscuras y en solitario. A lo mejor; mientras el niño se confiesa, el cura para nada pedófilo, le acaricia los hombros, la cintura, y las piernas con sus manos. Con sus maltratadas manos. Y ello es solo una muestra de percepción espiritual, nada más.

Definitivamente los niños son tan receptivos que acariciarles el trasero debe ser una muestra enorme de espíritu. Y entre más grande la nalga, más espíritu ¿no?…

Si algo somos los seres humanos con exactitud: es que somos unos sinvergüenzas. Y no se necesita ser sacerdote para serlo, lo soy yo, escribiendo estás líneas, corrompiendo la mente del lector frente a la religión o la imagen generalizada de un sacerdote. Pero es innegable que algunos de estos sacerdotes parecen tener un poco más de experiencia para serlo. Es como una profesión, es como estudiar Hipocresía I, y Charlatanería II. Claro, por un tutorial de internet. Sería espantoso pensar si quiera, que la misma Iglesia enseña esos truquillos. Tal vez, enseña a mejorar las estrategias de marketing en limosnas, sí, pero… ¿el engaño y la pedofilia? Me niego a pensarlo. ¡Me niego a sospesarlo! Y aclaro además, que solo son algunos: “Todas las personas somos inocentes hasta que se nos demuestre lo contrario” y aunque se demuestre lo contrarío, para esté monseñor –y algunos feligreses– siguen siendo inocentes.

Y sinceramente, como ser humano, como niño que fui alguna vez, y como persona cívica y lógica, espero de corazón, que estas personas, tanto los que hacen esté tipo de declaraciones, como también, quienes llevan estas declaraciones a la practica, prefieran más que acariciar y llevar al tacto su practica espiritual con niños, lo lleven a otro lugar, tal vez al cielo, tal vez a acariciarle una nalga a su Dios, únicamente a su Dios para que los llenara de estimulo espiritual. Pero de verdad, no entreguen más energía espiritual a los niños… por favor.

Comments

comments