El traductor universal

El traductor universal

Todas las personas solemos buscar la forma más adecuada o así sea la menos inadecuada para expresar nuestro gusto o disgusto frente a una acción y es  aquí donde aparece aquella frase tan querida y necesaria, “Me da pereza”;  y es que la pereza no es una acción ni la carencia de la misma, ni siquiera llega a ser un estado del ser humano yo simplemente la considero como resultado de lo que somos y de lo que hemos vivido. Para resumir, la pereza es la puerta trasera de las situaciones incomodas, es esa compañera fiel que nos acompaña a los momentos donde vamos obligados.

Y es que quien no la ha usado para evitar una discusión con la familia, con los amigos, con el metiche del vecino, con algún profesor e incluso con su pareja; solo recuerden, o más bien les ayudo. Nadie puede negar que es mucho mejor decirle al vecino que no va a votar porque le da pereza, a explicarle que no lo hace porque ningún candidato está realmente capacitado, y que además el 90% de candidatos tiene relaciones con algún político corrupto y que no es justa la competencia de su voto contra todos los del distrito. Además si su mamá lo “invita” a misa, es preferible decirle que tiene pereza a tratar de explicarle el desacuerdo con la hipnotización masiva y con los entes entrometidos e improductivos; es que la pereza se convierte en un escudo, en el traductor universal de nuestras opiniones y aun mas cuando nos encontramos en una sociedad que se esfuerza tanto en ocultar su censura pero que la ejerce tan fuertemente.

También cuando uno se hace amigo de algún profesor y de pura mala suerte lo encuentra capando clase es mejor decirle que lo hace por pereza, a intentar dárselas de programador académico y plantearle la poca utilidad que le encuentra a un par de clases en la que le dicen cómo comportarse en sociedad, o lo ponen a leer salmos y analizarlos durante 50 minutos cuando uno puede estar leyendo a Sartre o Nietzsche, o ejercitando su cuerpo para evitar que tanto alimento transgénico lo mate muy pronto. Lo importante de la pereza no es el dejar de hacer algo, es lo que está detrás de esa decisión, porque esas cosas que nos dan pereza terminan descifrándonos como personas, terminan siendo la más clara muestra de la personalidad que nos ocupa y de los sentimientos que en el momento preciso de la invitación nos acompañan y es por eso que el titulo de madre para la pereza es demasiado,  pues es solo algo circunstancial, ya que a alguien le podía dar pereza ir a trabajar la semana pasada porque no le pagaban lo justo y/o no hacia lo que le gustaba y esta semana le da pereza salir de casa  ya que no tiene ni trabajo ni plata.

Pero eso si la pereza es un vicio, un delicioso vicio del cual diariamente necesitamos nuestro pase para poder arrancar el día, para continuar tras el almuerzo y no sentirnos tan oprimidos; y es un vicio por que en ocasiones se pierde a la pereza como expresión y resultado de su personalidad y se termina convirtiendo en su ser

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