FACE TO FACE

FACE TO FACE

Autora: Kelly Jhohana Londoño

Decidí dejar de usar nuestro queridísimo facebook y hasta ahora voy de maravilla. No lo he dejado por completo pero ahora sólo le dedico cinco minutos al día a comparación de las 3 o más horas que le dedicaba a diario. Cada vez que tenía algo de tiempo libre lo primero que hacía era revisar los estados de mis amigos, mirar las nuevas imágenes de los memes y miraba una que otra página a la que le había dado ‘me gusta’, para poder ver las tonterías que publican y que me hacen soltar carcajadas, porque sé que esas mismas estupideces las hago yo.

Ha sido una buena idea; siento que estoy más tiempo conmigo misma y con los que me rodean. Esto me hizo reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestro tiempo de ocio, digo nuestro porque sé que muchos de ustedes hacen lo mismo; es que las redes sociales se convirtieron en una adicción como la droga o el alcohol, sabemos perfectamente que es así, muchas de las imágenes que vemos a diario en nuestros muros lo reconocen abiertamente, mostrando en sus contenidos pastillas “anti-facebook” o cosas por el estilo, que generan risa y miles de “likes”.

Todo este intento por dejar un rato las redes sociales se ha convertido en una terapia que ha traído muy buenos frutos y también muy buenos recuerdos. Hace algunos días cuando quería dedicarle sus cinco minutos diarios a mi muro, recordé cuando era una nueva usuaria del “face” por allá a principios del 2009. Estaba orgullosa de estar en esa etapa de transición  entre el Hi5 y mi nuevo “fasebúk” como le decía una de mis amigas en ese entonces a la nueva red social.

A pocos les importaba el nuevo sitio web y les daba igual tener una cuenta. Yo por mi parte disfrutaba tomando una fotografía y diciendo fuertemente “esta va pal´ facebook”,  además de decirles a mis amigas que “me encantaría agregarlas al face”. La idea era tenerlas y poder hablar con ellas o dejarles mensajes diciéndoles cuanto las quería; en esa época todavía usábamos los mensajes de texto, las largas horas hablando por teléfono y las salidas a comer helado para contarnos los últimos chismes del colegio; sentí algo de nostalgia por aquellos tiempos ya que desde que todas comenzaron a usar nuestro adictivo Facebook, dejamos de hablar cara a cara, de cuadrar salidas a comer, ya hasta sus números telefónicos los olvidé.

Ese día decidí no conectarme y buscar en mi agenda aquellos números olvidados, llamarlas para preguntar cómo estaban, escuchar sus voces e invitarlas a comer un helado. Se siente muy bien poder volver a ver a las personas después de mucho tiempo de no hacerlo, sólo porque puedes hablar con ellos por la red. Mientras tanto intento esquivar todas las ventanas que se abren en los pocos minutos que me conecto con mensajes como: “¡estás viva!”, “¿Por qué tan desaparecida?”, ya que esas personas no pueden llamar a preguntarme si sigo en este mundo porque su único medio de comunicación es el ¡fasebúk!

Hoy mis queridos clavianos los quiero invitar a que practiquen mi terapia y promuevan la vida social “face to face” y pronto notarán la diferencia 😉

 

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