Petronio ¿tradición o moda?

Petronio ¿tradición o moda?

Cada año, durante el mes de agosto en la ciudad de Santiago de Cali, se respira ambiente de mar, de folclor; de ritmo al son de clarinetes, marimbas, cununos y cantoras, acompañados de todo el sabor del litoral Pacífico. Es así como se manifiesta el tan esperado Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que llega desde hace dieciséis años a Cali, mostrándonos lo mejor de nuestra cultura pacífica afro descendiente.

Esta fiesta, ritual, culto, trae consigo cada temporada la exquisitez de la comida costera de nuestra región, mezclándose con la variada composición de ritmos musicales; los cuales nos llevan a despojarnos de toda la alegría que llevamos dentro, a sacar ese espíritu ancestral y latino que tenemos; moviendo el cuerpo, las caderas, los brazos y piernas al son del “kilele” para mostrarle al mundo que realmente se vive, se siente y ¡se goza!

Todo esto no viene solo; no sobra aclarar que todo en el Petronio es una experiencia única, como también lo es el tomar y degustar un poco de “toma seca”, “viche” o “arrechón” para ponerle más sabor y pique a este clima cálido; mezclándolo, por qué no, con una breve interpretación instrumental del maestro José Antonio Torres, más conocido como “Gualajo” o el pianista de la selva, al ritmo de su melodiosa marimba de chonta.

El Petronio es toda una experiencia que vale la pena vivir. Un espacio de encuentro y expresión que alrededor de la música, reúne todos los elementos que conforman la cultura pacífica, que cuenta con una gran historia, a la vez que una inmensa riqueza gastronómica, musical y artesanal.

Con el pasar de los años este evento ha ido poco a poco evolucionando; tornándose como un proyecto de turismo y cultura para Cali, al que asisten de manera masiva los pueblos y zonas costeras pertenecientes al litoral pacífico. A su vez, asisten personas de todas partes del mundo. Pero esto no es todo lo que ha traído el tiempo, es cierto que cada vez son más y más los que hacen parte de este evento, pero también se hace demasiado frecuente y casi normal que en el mundo algo se convierta en moda.

Es así como lamentablemente la identidad del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez se ha visto amenazada, restándole significado a lo que realmente representa, para tornarlo en una fiesta o rumba más en la que la droga y el licor se convierten en los protagonistas principales y más tarde autores de robos, escándalos, peleas, riñas, entre otros.

Es increíble hasta qué punto, el deseo de aparentar, “farandulear”, o llamar la atención se han convertido en el incentivo principal para que muchas personas asistan, faltándole al respeto a este festival; no sólo por la condición de participante, sino que también por el desconocimiento hacia el tipo de música que van a escuchar; los bailes o vestimentas típicas que van a observar y muchas otras cosas que seguramente no comprenderán.

Así que, señores, señoras, jóvenes, niños, el Petronio Álvarez es un festival que nos involucra a todos, sin discriminación de raza, sexo o condición social. No asistamos porque sí, démosle el valor y respeto a lo que representa; cuidémoslo, apropiémonos de él y vivámoslo de verdad.

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