Honestidad en la Biósfera

Honestidad en la Biósfera

Vivimos dentro de dos grandes sistemas, uno es el sistema socioeconómico y político que nos rige y el otro, el que rige todo lo demás, es la biósfera.

Somos mamíferos que hemos desarrollado la noción de valor y la idea de la propiedad; esto, claro, es una invención de nuestros “avanzados” cerebros ya que no es natural que un ser humano piense que la tierra le pertenece. Si bien otros habitantes de la tierra son territoriales, solo los Humanos se creen dueños de la tierra y piensan que la tierra les pertenece, cuando la realidad es que los Humanos le pertenecemos a la tierra.

En esa tremenda confusión a todo le hemos puesto un precio, todo se compra y se vende, somos antes que nada seres sujetos al mercado, antes que policías, maestros, políticos, o sacerdotes, somos consumidores.

Consumimos en una frenética carrera por pasarnos cosas por el cuerpo, por tragar, ponernos, tomarnos, usar infinidad de inventos, y rompiendo con lo natural, decidimos acumular.

La honestidad parece que también tiene un precio; muchos se corrompen por poco dinero, otros por mucho, pero el mercado cuenta con que todos tenemos un precio y que es cuestión de que la oferta que nos hagan supere la ética que tengamos para que seamos comprados.

¿Cómo pedirle a un niño que sea honesto si su entorno le dice que ser corrupto paga, que el corrupto vive mejor, que en cierta forma el sistema en el que vive es corrupto?

La honestidad entonces se convierte en un lujo que muy pocos se pueden dar, en ese sentido los ricos deberían ser honestos, pero escándalos como el de contratistas, banqueros y líderes de opinión que, contando con la mejor educación posible y con excelentes oportunidades, se corrompen, dejan ese postulado atrás. A mayor el precio de tu honestidad mayor el precio de la corrupción.

Sin embargo y extrañamente existen, quedan, algunos Humanos que parecieran ser de otra especie; una especie en vías de extinción, aquellos que por ser conscientes, por ser despiertos, no necesitan nada o casi nada para vivir. Esos incorruptibles campeones de la honestidad se encuentran a menudo en las clases medias, en familias que prefieren ser pobres pero honradas.

¿Son acaso ellos unos idiotas? ¿Será que no han entendido el juego? O son incapacitados sociales que no se dan cuenta que la sociedad les exige otra cosa.

No, yo creo que son los humanos más avanzados de todos aquellos que prefieren un mal arreglo a un buen pleito, aquellos que se preguntan: ¿qué podrá sentir o pensar el otro de mis acciones? Aquellos que prefieren compartir que acaparar.

Ahora les hago unas preguntas, ¿Usted que tipo d humano es? ¿Usted tiene precio? ¿Cuál es? ¿Usted les pondría precio a sus hijos? ¿Usted enseña con su ejemplo corrupción o enseña honestidad?

Si duda, la respuesta es que usted ya le pertenece totalmente al mercado, y como consumidor prefiere corromperse antes que dejar de consumir.

Una nueva humanidad surge dentro de la dominante, y muy pronto quien no comparta, quien no sea honesto, será visto como un bárbaro, como un indeseable.

Hay que quitarse el precio y dejar de pensar en el mercado y pensar en la Biósfera, finalmente la vida nos la dieron gratis.

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