La culpa la tiene ella

La culpa la tiene ella

Cuando en 1492 llegaron un grupo selecto (medido por lo bajo pero no deja de ser selecto) de personajes a conquistar sin saberlo, todo lo que posteriormente llamaron las Américas, nos dejaron marcada una cultura que podemos decir, es milenaria, y enseñanzas que hasta los Mayas que andan de moda este año, se retuercen de envidia por tal capacidad de instrucción de parte de estos europeos.  Coco loco en mano, lo primero que le enseñaron a este grupo de indios inocentes, era que se tenían que olvidar de todo aquello que ellos sabían y conocían. Ahora la palabra y verdad era las que los de las carabelas pronunciaban. Esa fue la mayor enseñanza que conjuntamente aprendimos y nunca dejamos a un lado, no importaron los años, las guerras, los hippies, la música, nada, aprendimos muy bien que el olvidar y poner todo el interés en lo último que se nos plantea, era lo más importante. Tal vez los políticos de nuestro país no tienen la culpa de lo mal que dirigen muchas veces nuestras ciudades o nuestro estado, es decir, si a un grupo de desechables para la sociedad, un tal Cristóbal los premió con un crucero por el caribe todo pago a vivir experiencias que podrían ser extremas, pues nuestros muy juiciosos políticos siguen el régimen exactamente igual y ¡ah como les funciona!… toman prestado por aquí, un contrato con un cero más por allá y algunos almuercitos bien distribuidos en la población civil, a cambio de una pequeña colaboración en un voto. Eso los catapulta a una vida genial llena de viajes por el caribe, comodidades y las mejores experiencias, exactamente como los amigos de Cristóbal.

Tema que no está en los libros que distribuyen en las escuelas pero que es bien aprendido y por siempre ha sido esa la mejor manera de conseguir fama y dinero por estos lares. La fórmula es simple: “impactar con lo último y olvidar lo anterior” ejemplos hay miles, hace poco un presidente que cuando un viejo verde de la dicha lo iba adelantando en la contienda por las comodidades de la casa de Nariño, junto con su mejor amigui (que ahora es su mejor enemigui) de la nada comenzó a dar golpes “contundentes” en contra de un grupo al margen de la ley, es decir, impactó y el pueblo olvidó al verde aquel. O por el lado rosa de la sociedad donde una bella mujer le puso precio a su fama y dejó en jaque la seguridad del “King of The World” haciendo pasar por debajo (de la mesa) todo lo que se gastaron en un gran ágape de alta alcurnia presidencial, simplemente impactó por su belleza y los de acá olvidamos por puritanos y con gran destreza.

La culpa siempre va a ser de ella, (y no hablo de Dania) de esa conciencia selectiva que tenemos, de esa inmediatez que nos hace hervir la sangre y protestar airosamente por algo, pero que mañana hirviéndonos por otra cosa, baja a cero grados los ímpetus de la primer efervescencia. La conciencia está a prueba, esta visto que la memoria nos falla pero ojalá no nos siga dividiendo y algunos reinen para siempre, como los amigos del tal Cristóbal.

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