La iglesia no es para feos.

La iglesia no es para feos.

La iglesia no es para feos.

Gran polémica han generado las singulares declaraciones de la señora María Luisa Piraquive, madre de la senadora Alexandra Moreno Piraquive, vinculadas con el movimientoCarlos Hernando Zambrano político MIRA, quien el día 15 de enero expresó abiertamente que las personas con discapacidad “no pueden predicar en el púlpito” porque “desaniman a los feligreses” ya que “no agradan a Dios”.

Mira qué curiosa afirmación la que hace la señora María Luisa, quien en sus declaraciones deja entrever que lo que sustenta las palabras es el sentido estético y no interpretativo de la ley de Dios. Si nos vamos un poco más profundo, vendría efectuando una discriminación abierta a personas que por motivos de nacimiento o accidentes sufren de pérdida de miembros, discapacidades y malformaciones.

Antes de que se venga la ola encima, entraré a precisar un par de cosas. La primera, soy católico y ciertamente miro desde mi óptica el suceso acontecido. La segunda, respeto el credo de las personas y soy tolerante ante las creencias religiosas, pues cada quien es libre de seguir a la deidad de su preferencia.

Con lo que no estoy de acuerdo es con estas declaraciones tan faltas de sustento y amañadas que da una persona que a la fecha realizar un double-hit-combo al estar en la movida política y religiosa en simultánea ocupando altos cargos en ambas organizaciones. Palabras más, palabras menos, hace su rebaño ovejero, pisa los votos, acrecienta su caudal política y financieramente, excluyendo de manera abyecta y descarada a las personas discapacitadas a la hora de predicar la palabra de Dios.

Porque nadie es perfecto físicamente, cosa que ella debería considerar a la hora de invocar “castigos divinos” contra quienes se opongan a esta medida tan fisiológicamente purista. Todos tenemos defectos que en el orden de ideas de la señora Piraquive nos invalidarían para ser agradables a los ojos de Dios por no ser “a su imagen y semejanza”.

Unos usamos gafas porque somos miopes y nos vemos sin ellas, otros tienen los dientes torcidos porque no se han hecho ortodoncia por plata o desconocimiento, otros tantos son “garetos” porque los pusieron a caminar antes de tiempo y algunas tienen una más grande que la otra, una más caída que la otra, un ojo más arriba del otro, en fin, creo que me van captando el punto. Eso sin hablar de los accidentes invalidantes que sufren a diario centenares de personas por defender a la patria, por laborar en condiciones de total inseguridad en construcción, procesado de alimentos y demás. Algunos incluso llegan a decir que la fealdad es una condición genética de malformación primaria, por lo que parafraseando a los Guaracheros de Oriente “…no, no, no, no, no que va, la fiesta no es para feos…”

Profesa una directa incongruencia la señora Piraquive,  a quien la lengua y la mente la han puesto en la mira de un escándalo de proporciones mayúsculas que a lo lejos y sin mucho hilar fino recuerda el discurso de la supremacía Aria en la Alemania Nazi de los años 30, que iba más por dinero y poder que por la genética humana.

(Debería leer esta señora “Los Bufones de Dios” de Morris West. Quizás no le guste la visión que se encontrara del hijo de Dios si nos visitara en la actualidad.)

Por Carlos Hernando Zambrano

@CharlieZeta

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