Alternativa contra la violencia

Alternativa contra la violencia

Autora: Daniela Solarte Lozano

Cuando voy por las calles de mi hermosa ciudad Santiago de Cali, admiro sus paisajes, su gente, y en especial a sus niños. Ellos aun con la inocencia de la edad más significativa e importante en la vida del ser humano, donde todo es risas y juegos ingenuos, se aventuran a conocer un mundo en el que lamentablemente la maldad está a la vuelta de cada esquina.

Ya podemos ver niños que han comenzado a quemar etapas en un tiempo que no corresponde. La inocencia de juegos como la “lleva” o “tin tin corre corre”  están siendo remplazados por una nueva supuesta diversión que se convierte en maltratos físicos y psicológicos llamado “bullying”

En esta medida, los jóvenes tenemos la responsabilidad de marcar la diferencia, devolviéndoles o heredándoles a las generaciones que vienen una ciudad que se levante en contra de la violencia; que cambie esa perspectiva o visión que tienen de nosotros los caleños.

Precisamente somos nosotros quienes podemos cambiar esta “mala cara” haciendo mejor uso del tiempo, luchando para que la violencia en nuestros barrios, colegios, universidades se acabe, dejando de formar “pandillas” y comenzando a fomentar grupos donde la cultura y el civismo hagan parte de nuestro diario vivir.

Por ende resalto varios grupos de jóvenes que quieren cambiar la violencia por el arte, en este caso son los grupos de teatro apoyados por Esquina Latina donde actores con una gran experiencia aportan sus conocimientos a los niños, muchachos, y adultos que buscan aprender de la actuación.

Ya que por medio de las “tablas” se muestra la cruel realidad que vivimos, pero buscando revertirla, llevando un mensaje de paz a quienes van y admiran este talento; mostrando con baile, danza, canto, acrobacia, pantomima, títeres, una manera de cambiar el pensamiento de esta sociedad vulnerada por la violencia.

Por eso, me le “quito el sombrero” a estas personas que incluso en las laderas de Cali,azotadas por este flagelo, hacen presencia con el teatro, en el que año tras año se trabaja haciendo un montaje donde la violencia es el blanco de todas las miradas.

Es necesario que esta problemática no se convierta en una excusa para que nosotros los jóvenes podamos prosperar. El arte es una gran opción, es una diversión que incluso nos permite aportar ideas, expresar nuestros sentimientos, ocupar nuestro valioso tiempo, incluso sería una orientación para quienes quieran ser profesionales.

Es hora de mostrar ese sentido de pertenencia por nuestra hermosa Cali, borrando esa marcada violencia, afianzando a la capital mundial de la salsa también como la capital de la cultura, es tiempo de que nuestros niños sigan con esa inocencia en sus juegos, que nosotros los jóvenes rechacemos esa “mala fama” que nos hemos ganado.

No se trata todo el tiempo de quejarnos; se requiere actuar, dar el paso para buscar voltear ese marcador, y que seamos ejemplo para muchas ciudades e incluso países donde ni siquiera la guerra puede acabar con nuestros sueños y ganas de triunfar; remplacemos esa violencia y no que ella nos remplace a nosotros.

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