Los cuerpos se están extinguiendo

Los cuerpos se están extinguiendo

Las mujeres de cuerpo y belleza natural, algunas veces extravagante y otras muy desafortunadas, están en vía de extinción. A medida de que pasa el tiempo, y la tecnología avanza con nuestras edades, así también lo hace la ideología y la perspectiva de subjetividades como la belleza y la naturalidad. Hoy por hoy, las cirugías estéticas que acaban con toda la naturalidad del cuerpo se venden con facilidad, y se practican con libertad; tanto así, que incluso llegará un punto, donde se regalen cirugías por la compra de una bolsa de leche. Créame.

Y es que ahora, la belleza es una necesidad…

Y es que aquellos cuerpos que una vez era una sorpresa explorarlos y un placer palparlos, son cada vez más duros y más… grandes –aunque definitivamente sigue siendo un placer explorarlos, así grandes, así duros–.

Tal vez, la culpa de esta nueva perspectiva se debe a una sociedad tan superficial como la nuestra, donde aquellas mujeres de cuerpos gloriosos tienen más probabilidad de éxito en ser amadas, en ser deseadas, en ser trabajadoras, en encontrar más dinero… en lo que se proponga.

¿Por qué?…

Porque tienen más probabilidades al incrementar cada vez más el número de sus pretendientes. Pretendientes que estarían dispuestos a colaborar en lo que fuera. Y en lo que fuera, sería precisamente lo que una mujer quiere para llevar una vida “plena y bienaventurada”.

También está además, todo eso de la falta de responsabilidad de los medios de comunicación y la supervaloración de celebridades y riquezas. Pero no es eso lo más preocupante. Lo más preocupante sería que a final de cuentas, todas estas mujeres (y hombres también) terminamos siendo lo mismo, iguales, idénticos, ofreciendo exactamente lo que el fetichismo sexual que llevamos dentro espera obtener: Unos senos grandes, una cola empinada, unas piernas tonificadas, una nariz recta, un abdomen delgado y una cintura simétrica.

Todos, y todas, siendo exactamente una copia mejorada de la anterior. Incluso, muchas veces, la copia termina con falencias, y muriendo tiempo después. Porque a pesar de todo, las cirugías estéticas también son un riesgo en el quirófano, son un conflicto,  más que una necesidad, más que la propia vanidad.

Pero no todo es malo; las cirugías estéticas, que ahora extinguen la naturalidad del cuerpo y la belleza, son una bendición para aquellas (y aquellos) que definitivamente no tienen probabilidades de nada. Y aunque la belleza es subjetiva, hay personas que necesitan algunos arreglos. Al menos para ellas (o ellos), existe un método donde comienzan desde cero.

Al menos para ellos, existe una probabilidad de experimentar todo lo que un feo no puede.

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